Técnicas de bricolaje

Cabecero con molduras

Cabecero con molduras

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En muchas ocasiones, los cabeceros de las camas, además de evitar manchas y roces en las paredes, son empleados como elementos decorativos para los dormitorios. Normalmente, los cubrimos con tejidos acolchados para obtener una superficie de apoyo mullida, aunque también podemos emplear la madera con el fin de crear cabeceros rígidos que se complementen con almohadones a juego.

Para cualquier aficionado al bricolaje que cuente con las herramientas básicas para trabajar la madera, están a su alcance diferentes acabados (pinturas, barniz, tinte, ceras, etc.) así como los elementos decorativos (tallas, rejillas y molduras) precisos para realizar e idear infinidad de modelos.

Empezaremos mezclando a partes iguales la pintura base y el agua, para aclarar la primera. Luego, con un rodillo o una brocha la aplicaremos sobre el tablero para teñirlo en el tono que deseemos.

Antes de pintarlas con dos capas de pintura al agua, cortaremos las molduras a la medida del tablero con una sierra y una caja de ingletes.

A continuación, fijaremos la rejilla al tablero de madera con unos clavos, colocándolos en las zonas de intersección de los extremos para ocultarlos de esta forma tras la moldura.

Para finalizar el cabecero y cubrir los clavos, utilizaremos unas molduras en L sujetas con clavos sin cabeza.

El tamaño del cabecero

Cuando nos dispongamos a adquirir un cabecero, tenemos que calcular una medida ligeramente superior al ancho de la cama (habitualmente, el cabecero medirá 10 cm más).

En la mayoría de las ocasiones, es mejor optar por un cabecero de menor tamaño (80 cm apróx.) que se puede colgar en la pared con tacos y hembrillas.

Tanto la rejilla, como la madera (chapeada o maciza) las podemos comprar en grandes almacenes de bricolaje, donde nos cortarán las piezas a la medida que necesitemos.