Técnicas de bricolaje

Brocha seca y falso estuco

Brocha seca y falso estuco

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La brocha seca y el falso estuco son dos técnicas de pintura por superposición, con las que se consiguen obtener diferentes efectos decorativos mediante la aplicación de dos capas de pintura consecutivas. La primera capa sirve para cubrir, permitiendo aplicar el color base. Para la segunda capa podemos utilizar el mismo tono rebajado o un color complementario y es la que se da para lograr el acabado final.

Brocha falsa

Consiste en aplicar, sobre la primera mano de pintura, efectos semitransparentes con una brocha casi descargada. Utilizaremos pinturas al agua, en las que se moja solamente el tercio inferior de la brocha y que se descargará casi complemente sobre una superficie absorbente.

En primer lugar, para obtener este efecto, aplicaremos una o dos manos de pintura base para cubrir en su totalidad el objeto o la superficie a decorar. Dejamos secar.

A continuación, con una pintura de un tono complementario y una vez hayamos descargado la brocha sobre una superficie absorbente, aplicamos ligeros brochazos en todas las direcciones.

Falso estuco

Tradicionalmente, el estuco es un recubrimiento para paredes realizado con polvo de mármol mezclado con colorantes y adhesivos, que se extiende con una llana. Como consecuencia de su composición, el resultado obtenido es una superficie de coloración irregular y de gran belleza. Por lo tanto, el falso estuco es un intento de imitar con pinturas al agua los efectos de color del estuco tradicional.

Para conseguirlo, primero aplicamos con una brocha o un rodillo una primera capa de pintura base sobre la superficie que deseamos recubrir. Dejamos secar.

Posteriormente, dando brochazos irregulares sobre la superficie, aplicamos una pintura al agua de un tono ligeramente más intenso.

Antes de que se seque, pasamos la superficie con una bayeta humedecida en agua con el doble fin de diluir los brochazos y obtener un efecto irregular de pintura semitransparente y difuminada.