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Albaricoque, consejos de compra y conservación

Albaricoque, consejos de compra y conservación

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El albaricoque o albérchigo es una fruta de verano muy popular. Descubre los trucos y consejos a la hora de la compra y cómo conservarlos.

El albaricoque, también conocido como albérchigo, es jugoso y de sabor muy dulce. Su origen se sitúa en China en el año 3.000 a.C., desde donde se extendió al norte de India y Tíbet y, posteriormente, a Europa.

Tipos de albaricoque:

Además de Prunus armeniaca, existen otros tipos de albaricoqueros, como el albaricoquero japonés, originario de Japón y China. Su fruto es amarillento o verdoso y de sabor muy ácido.

Existen diversas variedades según el periodo de maduración: las precoces (precoz amarilla), las variedades de maduración media (la real) y las tardías (el Paviot y el Nancy).

Consejos para comprar albaricoques:

En el mercado se pueden encontrar albaricoques desde principios de verano, aunque existen algunas variedades tardías que pueden adquirirse al final de esta estación.

A la hora de seleccionarlos, hay que tener en cuenta que el albaricoque fresco ideal posee un color anaranjado dorado y resulta blando al tacto. La aparición de un color rosado en la piel indica excesivo dulzor. Deben evitarse aquellos que estén arrugados.

Cómo conservar los albaricoques:

En casa los albaricoques deben mantenerse a temperatura ambiente hasta que terminen de madurar. Una vez maduros, se guardarán en el frigorífico dentro de bolsas de plástico perforadas.

En caso de que se adquieran albaricoques enlatados, una vez abierta la lata, se deben mantener en el frigorífico dentro de un recipiente hermético.

Uso de los albaricoques en la cocina:

Los albaricoques pueden consumirse en crudo como fruta fresca. En este caso, se suelen consumir con piel, por lo que es necesario lavarlos previamente para eliminar la suciedad y las impurezas.

Además, los albaricoques pueden emplearse para decorar tartas y elaborar diferentes postres.

Entre los productos derivados del albaricoque, destacan las confituras, mermeladas, orejones y albaricoques enlatados. Estos últimos contienen menos de la mitad de betacarotenos que los frutos frescos, pero su jugo es rico en vitamina C.

Aprovecha los albaricoques muy maduros:

Si por un almacenamiento prolongado se han quedado arrugados, se pueden aprovechar para hacer néctar. Para ello, una vez pelados, se separan del hueso y se trituran con la batidora. Este néctar se puede consumir directamente o emplear en ponches y sorbetes.

¿Por qué conviene restringir el consumo de albaricoques en las personas con piedras en el riñón?

Porque los albaricoques presentan un alto contenido en ácido oxálico, una sustancia que se elimina por la orina. El ácido oxálico se combina con el hierro y el calcio, formando sales de oxalato. En personas susceptibles se produce una acumulación de estas sales, de forma que se agrava la formación de cálculos renales y biliares de oxalato. Sin embargo, también es cierto que para que el ácido oxálico represente un problema se ha de ingerir en grandes cantidades.

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Información nutricional del albaricoque