Seguridad alimentaria

Las setas, un manjar peligroso

Las setas, un manjar peligroso

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Las setas, un manjar peligros. Con la llegada del otoño, las setas y los hongos son las estrellas de esta estación del año

Y es que es en esta época cuando disponemos de más variedades y tipos de setas, ya que es la más adecuada para que fructifiquen.

Entre las clases más conocidas podemos destacar los níscalos, boletus o amanitas. Aunque la mayor variedad de especies la podemos encontrar en los bosques, ya que su suelo aporta la materia orgánicanecesaria para que crezcan.

Los aficionados a la micología, siempre se preguntan por dos cuestiones: la comestibilidad, es decir, si es buena, excelente o mediocre; y el grado de peligrosidad, ya que pueden ser tóxicas, venenosas o, incluso, mortales. Por esto último, hay que extrema la precaución a la hora de ir a recoger setas. Lo que tiene que quedar muy claro es que si tienes dudas cuando te encuentres con un ejemplar pensado en consumirlo posteriormente, es mejor no hacer nada, esto es, no consumir esa incalificable seta bajo ningún concepto. Al no existir ningún método infalible para saber si una seta u hongo es comestible o no, lo mejor es aleccionarse con libros sobre micología, acudir a coloquios, exposiciones, etc. o acudir a la recogida acompañado por expertos en la materia.

En cuanto a las posibilidades gastronómicas que ofrece este manjar, éstas son infinitas. Eso sí, hay que tener en cuenta un consejo antes de cocinarlas: no dejarlas a remojo, ya que se pueden estropear. Podemos realizar un sinfín de recetas de setas y hongos: desde acciones sencillas, como ponerlas a la plancha, pasando por utilizarlas en rellenos, combinarlas con pasta y hasta elaborar helados...Es decir, un comodín dentro del mundo de la gastronomía. Si no las vamos cocinar después de ir en su busca, podemos conservarlas en el congelador, secarlas o bien, hacer conservas.