Karlos Arguiñano en tu cocina

Un plato para el crecimiento de los niños

Este plato es de alto valor nutricional, recomendable en especial para niños en crecimiento.

Los champiñones los colocaremos en la base de la pirámide alimentaria. Es importante utilizarlos como guarnición de nuestros platos o “camuflados” como en el caso de la receta de hoy, siendo un truco interesante para introducir este alimento (verdura) en la dieta infantil.

Los champiñones tienen mucho fósforo, mineral importante para la formación de huesos en el niño en crecimiento. Además poseen un precursor de la vitamina D, vitamina deficitaria en nuestra dieta y que mejora la asimilación del calcio y fósforo, favoreciendo la formación de hueso. También contienen vitaminas del grupo B, que intervienen en mantener el estado nutricional correcto del niño, evitan la anemia y mantienen las defensas en óptimas condiciones, ayudando al niño a crecer de una manera sana. Aportan yodo, mineral que regula todas las funciones metabólicas del organismo haciendo que el crecimiento del niño sea el adecuado. El potasio, mineral presente en todas las verduras, es fundamental para que la actividad física del niño se realice de manera adecuada. Por lo tanto, los champiñones, por su contenido en vitaminas y minerales, intervienen en el crecimiento óptimo del niño.

En esta receta también encontramos un alimento básico en la dieta del niño y de todos en general: el huevo. Nos aporta la mejor de las proteínas, vitaminas, minerales y grasas cardiosaludables. Se trata de uno de los alimentos con mayor densidad de nutrientes disponibles para ser utilizados por el organismo. Dos huevos aportan más de 1/4 parte de las necesidades diarias de vitamina A, D, ácido fólico, fósforo y casi la totalidad de vitamina B12. Para poder beneficiarnos de todas sus ventajas nutricionales, el huevo debe cocinarse hasta que la clara esté coagulada.

Las gambas aportan proteínas de alto valor nutricional, pero más dificultosas para digerir que las proteínas del huevo. Son ricas en colesterol, pero no suponen un riesgo para nuestra salud siempre que su consumo sea semanal en una cantidad moderada. Esto se debe a la cantidad de grasas insaturadas (responsables de bajar el colesterol) y a que apenas tienen grasas saturadas, que son las que realmente elevan el colesterol en sangre, .

La mahonesa y la nata son salsas de consumo ocasional, y las colocaremos en la punta de la pirámide.

Completaremos el menú con unas legumbres, que nos aportan azúcares de asimilación lenta y proteínas que se complementan con las proteínas del huevo y las gambas. Y de postre tomaremos fruta como alimento crudo que complementa el aporte vitamínico y mineral junto a un yogur que aporta calcio fácilmente disponible. 

EL MENÚ DE LA NUTRICIONISTA

Comida:

- Alubias blancas con pimientos
- Huevos rellenos de champiñones
- Pan
- Yogur con trozos de fruta

Cena:

- Ensalada templada de cebada y pollo
- Pan
- Fruta
- Leche