Karlos Arguiñano en tu cocina

Tamarillo

Tamarillo

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Hoy vamos a hablar de una fruta exótica para nosotros: el tamarillo. Este fruto es también conocido con los siguientes nombres: tomate de árbol (por su parecido con el tomate), tomate francés o cifomandra. Pertenece, al igual que la patata o el tomate, a la familia de las solanáceas. Procede de Sudamérica, concretamente de los Andes peruanos.

Existen distintas variedades, que se diferencian por el color de su piel: rojo, naranja (más dulces, con semillas tiernas y de menor tamaño que el resto) y amarillo.

Para precisar con detalle. Las variedades más comercializadas son:

1.- Tomate común, de forma alargada, color morado y anaranjado.

2.- Tomate redondo, colombiano, de color anaranjado o rojizo.

3.- Tomate mora, de Nueva Zelanda, forma oblonga y de color morado.

Su pulpa es gelatinosa, de color naranja oscuro y algo translúcida, repleta de semillas; recuerda a la del tomate tradicional. Las semillas, color granate intenso, son planas y no muy duras, dispuestas en forma arriñonada y de fácil digestión.

Es una fruta bien bonita, con un corte magnífico y llena de agua. El sabor de la fruta difiere en su mezcla de sabor dulce y agrio, según la variedad.

Aún no lo he empleado en alguna de nuestras recetas, pero me parece perfecto para decorar, no sólo cualquier plato dulce, sino también los salados. Tiene una belleza extraordinaria. Creo que es ideal para las ensaladas de fruta y también para el zumo natural, sólo o con otras frutas.

Pero hay que reconocer que el tamarillo no es una fruta fácil de encontrar. Lo podemos comprar en tiendas especializadas¿ pero es posible que todas las piezas nos lleguen de muy lejos. Las distancias son un problema en este tipo de frutas y como además no las conocemos tan bien como las manzanas, plátanos o peras, podemos tener dudas a la hora de comprarlas. No sabemos si realmente están buenas y suelen ser un poco más caras que otras frutas.