Karlos Arguiñano en tu cocina

Higos sin corazón

Higos sin corazón

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Ante todo, quiero señalar que la alta cocina, la culinaria vanguardista y de autor, no siempre es complicada, llena de dificultades técnicas, sino que recordado una frase de un personaje y escritor complejo a la vez que genial, la encuentro muy aplicable al aperitivo o bocadito que hoy les presento: Las cosas más simples son refugio de los espíritus más complicados.

Eso es lo que me sugiere este aperitivo muy de temporada y de despiadado nombre, que no es sino un curioso juego de palabras: Higos sin corazón. A veces, hasta en la denominación de un plato tenemos que buscar algo que sea impactante.

Es un bocado muy gustoso, diferente y fácil de preparar. Sólo necesitamos 4 ingredientes bastante básicos: higos, panceta, guindillas y aceite.

Necesitamos exactamente:

Para los higos: 12 higos frescos
Para el relleno: 24 lonchas de bacón finas, 12 guindillas frescas y pequeñas 1 dl de aceite de oliva Además: 1 cucharada de aceite de oliva

Vamos paso a paso con la elaboración de este bocado.

Primero: vaciamos los higos reservando la "boina", y salteamos la panceta y las guindillas ambas picadas por separado. Rellenamos los higos con estos dos ingredientes.

Para los higos:
Vaciar los higos retirando la parte superior pero reservándola. Freír el bacón ligeramente. En otra sartén aparte freír las guindillas a fuego muy lento.

Rellenar los higos con el bacón y las guindillas, tapando cada higo con el caperuzón retirado anteriormente. Añadir una gota de aceite en cada higo e introducirlo en el horno alrededor de 10 minutos a 200 grados. Servir caliente.

Le añadimos una gotita de aceite a cada uno y los horneamos a 200 grados, durante 10 minutos.

Si no se encuentran higos frescos porque no es la temporada, se pueden usar higos secos rehidratados, aunque no será lo mismo.

Si no se encuentran guindillas frescas se pueden sustituir por pimiento verde (italiano o Gernika) o por una mitad de guindilla en vinagre o algún otro encurtido y mitad pimiento verde.

Fácil y como siempre nos dice Karlos rico-rico.