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Ahumar bonito con canela

Ahumar bonito con canela

Autor:

Juan Mari Arzak nos sorprende con un nuevo secreto, bonito ahumado con canela.

Hoy aunque parezca extraño al mundo de la cocina, vengo con un soplete en la mano, desde luego no es cuestión de reparar nada.

Vamos a aromatizar una porción de bonito con canela, pero un ahumado no hecho, como es lo habitual, con mucha antelación (el ahumado inicialmente en la historia era un mero recurso de conservación) sino al momento de sentarse en la mesa para disfrutar con esta preparación.

Es algo muy sencillo. Necesitamos una rama de canela que hemos tenido macerando durante un par de horas en una mezcla de aceite de oliva, salsa de soja y canela en polvo. Tenemos también un par de rectángulos (que hemos cortado así) de ventresca de bonito (uno más grande que el otro), una pizca de sal, una pizca de jengibre, una campana de cristal (sobre todo importante por el efecto visual) y por supuesto, el soplete.

Y procedemos así. Lo primero que hay que hacer es sazonar el pescado, cocinarlo brevemente (que quede crudito por dentro) a la plancha y colocarlo en el plato donde se va a servir. Encender bien con el soplete la rama de canela y colocarla al lado del pescado. Taparlo con la campana y llevarlo a la mesa.

En el restaurante preparamos el plato mucho más elaborado, pero lo que quiero hoy es que se coja la idea y pueda hacerlo todo el mundo en sus casas de una manera rápida y sencilla.

Se puede lógicamente preguntar: ¿cuánto tiempo mantendremos el pescado así?. La verdad es que poco tiempo, bastan un par de minutos para dar un toque ahumado a los alimentos.

Además del sabor que el suave e inmediato ahumado aporta al plato, la reacción de los comensales ante semejante espectáculo es de gran sorpresa.

La verdad es que me encanta ver la cara de divertida incredulidad que ponen los clientes cuando ven aparecer a la camarera con una campana de cristal llena de humo en el restaurante.