Economía

Cómo funciona la compra de un piso a plazos

Cómo funciona la compra de un piso a plazos

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Comprar un piso a plazos no es algo nuevo,  es la forma en que nuestros padres compraron sus viviendas cuando los bancos no concedían hipotecas a particulares. Ahora, con el grifo del crédito cerrado, la compra de una vivienda a plazos puede ser una alternativa. El portal especialista en la venta de viviendas Ventadepisos.com nos cuenta cómo. 

El sistema de comprar una vivienda a plazos que se utilizaba en los años sesenta y setenta tiene dos fórmulas

  • Aplazar  la firma de la escritura pública de compraventa hasta que el vendedor haya cobrado la totalidad del precio. 
  • Otorgar la escritura desde el principio pero haciendo constar en ella la forma de pago del aplazamiento. 

En ambos casos el comprador entra en posesión de la vivienda de inmediato, por ello se recomienda que el vendedor tome las siguientes garantías para asegurarse del cobro o recuperar el inmueble en caso de impago. 

¿Qué garantías debe exigir el vendedor?
  • Mediante una condición resolutoria en la escritura se puede pactar una dación en pago por la cual, si el comprador no paga el precio aplazado, la compraventa quedará resuelta y deberá reintegrar al vendedor la posesión del inmueble. 
  • La prestación de un aval personal por tercero que ofrezca garantías de solvencia como deudor. 
  • Acordar una dación en pago en caso de impago
  • La contratación de un seguro del hogar que cubra los daños causados por incendio, explosión y rayo por un capital igual o superior al del valor de tasación del bien, excluido la repercusión del valor del solar, como exige la normativa reguladora del mercado hipotecario
  • La contratación de un seguro de vida,  que en caso de siniestro, asegure el importe pendiente del pago 

Aunque la principal inconveniente para el vendedor a la hora de vender  a plazos es que no percibe la totalidad del dinero al momento, como contrapartida, el vendedor puede beneficiarse de la periodificación del gravamen fiscal sobre la ganancia patrimonial en el IRPF que tributa al 18%. 

Para el comprador, las ventajas vienen por el abaratamiento de los costes al poder prescindir de comisiones de apertura, gastos de tasación, gastos de gestoría, comisión de subrogación e incluso puede reducir el coste de notarial registral si en una sola escritura se otorga la compraventa y la hipoteca.