Economía

La declaración de la renta de los pensionistas

La declaración de la renta de los pensionistas

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La declaración de la renta de los pensionistas: ¿cuándo tienen obligación de hacerla?, ¿qué pasa si están a cargo de algún hijo? Los abogados de Legálitas nos responden.

Febrero, 2016

Actualmente, como regla general, NO tienen que declarar los contribuyentes que obtengan rentas que provengan exclusivamente de su pensión, en tributación individual o conjunta si los ingresos que obtienen de su pensión son inferiores a 22.000 euros anuales.

El límite establecido está en 12.000 euros si sus ingresos provienen de más de un pagador, salvo que la suma que perciba del segundo y restantes pagadores no supere los 1.500 euros anuales. Entendemos como un segundo pagador por ejemplo las cuantías percibidas de un plan de pensiones o bien una pensión percibida del extranjero siempre teniendo en cuenta el CDI, Convenio para evitar la Doble Imposición.

En estos momentos, es bastante frecuente que los padres pensionistas convivan con los hijos, lo que genera a éstos la posibilidad de aplicar el mínimo por ascendiente a cargo. La adecuación del IRPF a las circunstancias personales y familiares del contribuyente se concreta en el mínimo personal y familiar, cuya función consiste en cuantificar aquella parte de la renta, que por destinarse a satisfacer las necesidades básicas personales y familiares del contribuyente, no se somete a tributación por el IRPF.

El mínimo por ascendiente en la actualidad es de 1.150 euros anuales y se aplica por los ascendientes mayores de 65 años o con discapacidad cualquiera que sea su edad, que convivan con el contribuyente y que no tengan rentas anuales, excluidas las exentas, superiores a 8.000 euros. Este mínimo se aumenta en 1.400 euros anuales cuando el ascendiente sea mayor de 75 años. Para la aplicación del mínimo por ascendiente es necesario que éste haya convivido con el contribuyente al menos la mitad del período impositivo, es decir, seis meses (salvo período impositivo inferior al año por fallecimiento del contribuyente).

Hoy por hoy uno de los medios de prueba que acreditan que el ascendiente convive con el contribuyente es el Certificado de Empadronamiento, esto es que esté empadronado en el domicilio del hijo, sin tener éste que sumar los ingresos del ascendiente con los de él en su autoliquidación de IRPF.

La aplicación del mínimo por ascendiente siempre resulta ventajosa para el contribuyente que lo aplica, de ahí que hay que poner especial cuidado en ver si se cumplen o no los requisitos para su correcta inclusión en la renta.

La declaración de IRPF de los pensionistas ha sido un aspecto muy controvertido en el ejercicio 2015, ya que se aprobó una medida excepcional por la que se permitía la regularización de la deuda tributaria resultante en el IRPF, por la percepción de pensiones recibidas del extranjero. En la medida en que la pensión se satisface desde otro país, habrá que tomar en consideración lo dispuesto en el CDI (Convenio para evitar la Doble Imposición).

La medida permitía que aquellos contribuyentes afectados pudiesen voluntariamente regularizar su situación tributaria mediante la presentación de autoliquidaciones complementarias por cada uno de los períodos impositivos no prescritos, sin exigencia de recargos, intereses o sanciones.

El plazo que se estableció fue desde el 01 de enero de 2015 hasta el 30 de junio de 2015. La regularización comprendía tanto la presentación de la autoliquidación como el ingreso de la deuda tributaria resultante. El pago de la deuda tributaria podía aplazarse o fraccionarse según lo dispuesto en la Ley General Tributaria.

La situación fue bastante caótica, ya que nos encontramos con contribuyentes a los que el resultado de esta regularización hacía que tuviesen que pagar cantidades elevadísimas a las que no podían hacer frente, y sobre todo, de rentas a las que a priori, en muchos casos, había sido la propia Administración Tributaria la que les había indicado que se trataban de rentas exentas.

Por ello, si han recibido notificaciones en las que se les ha sancionado o bien se les han cobrado intereses de demora después de haber regularizado, las cuantías que resulten a pagar no serían procedentes, lo que supondría que deberíamos de recurrir dichos actos.

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LegálitasGracias a Legálitasy a su abogada Nuria Diez Alonso por colaborar con nosotros en la redacción y difusión de esta información que desde Hogarmania.com consideramos tan interesante.