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7 consejos para escoger una tarjeta de crédito o débito

7 consejos para escoger una tarjeta de crédito o débito

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¿Estás buscando una tarjeta nueva? El comparador HelpMyCash.com nos da las claves para escoger la que mejor se ajuste a nuestras necesidades

En España hay más tarjetas que habitantes. Durante el primer trimestre de 2016, el número de “plásticos” aumentó un 3,89 % hasta alcanzar los 70,11 millones de tarjetas en circulación, atendiendo a los datos publicados por el Banco de España. Una cifra que revela no solo el éxito que ha tenido este medio de pago entre los españoles, sino que muchos de nosotros llevamos más de una en nuestra cartera. En cuanto al uso que les damos, según el informe Los medios de pago, un paisaje en movimiento, presentado en junio del pasado año y elaborado por el Centro del Sector Financiero de PwC e IE Business School, las tarjetas de débito son el segundo medio de pago más utilizado, concretamente por el 90,8 % de los españoles, solo superado por el efectivo, que lo usa la totalidad de los habitantes del país. La tarjeta de crédito queda relegada a la cuarta posición, por detrás de las transferencias, con un uso del 76,6 %.

Aunque parece que nos resistimos a abandonar el efectivo, lo cierto es que el uso de los “plásticos” está más que extendido. Pero ¿sabemos en qué debemos fijarnos antes de darle el “sí quiero” a un banco y contratar una tarjeta? El comparador de tarjetas de crédito HelpMyCash.com nos da 7 consejos para escoger con criterio.

1. ¿Débito o crédito?

Lo primero que deberíamos hacer es analizar cuáles son nuestras necesidades para saber qué tipo de tarjeta nos conviene. ¿Buscamos un “plástico” para sacar dinero de un cajero automático y pagar las compras del día a día? ¿O bien queremos fraccionar los pagos? En el primer caso, deberíamos decantarnos por una tarjeta de débito, que nos permitirá sacar dinero gratis y pagar nuestras compras al momento, sin intereses y sin necesidad de llevar efectivo encima. Por el contrario, si necesitamos una tarjeta para pagar las compras a plazos o en un único pago a final de mes, entonces la tarjeta de crédito será nuestra mejor aliada.

2. Cuidado con el precio

Por lo general, las tarjetas suelen tener una comisión de emisión y una de mantenimiento anual, semestral o trimestral que pueden suponer varias decenas de euros al año. Lo ideal es que si contratamos una tarjeta, sea del tipo que sea, esté exenta de cuotas, es decir, que sea gratis. Para conseguirlo solo hace falta acudir a un banco que aplique una política de cero comisiones, como la banca online, o domiciliar la nómina en la entidad (la mayoría de los bancos ofrecen como mínimo la tarjeta de débito gratis a sus clientes si tienen su nómina domiciliada).

3. No dejarse cegar por las ventajas

Devolución de una parte del importe de las compras, descuentos al repostar combustible, ahorro en comercios, entradas a eventos exclusivos, sorteos… Son muchas las ventajas extra que se pueden conseguir con las tarjetas y algunas de ellas nos pueden ayudar a ahorrar un buen “pellizco” cada mes. No obstante, no hay que dejarse cegar por la primera oferta que nos planteen, sino ser conscientes de todo lo que podemos conseguir y de qué es lo que más nos interesa, y, sobre todo, comparar la oferta de tarjetas en busca de la mejor oportunidad.

4. Vigilar con los productos vinculados y los requisitos

La mayoría de los bancos nos exigirán que abramos una cuenta en la entidad si queremos solicitar una de sus tarjetas. Por muchas ventajas que pueda tener el “plástico”, tenemos que analizar las condiciones de la cuenta, sobre todo los apartados de requisitos de vinculación y de comisiones, para que las ventajas de la tarjeta no se vean eclipsadas por los inconvenientes de la cuenta.

Si no queremos tener demasiada relación con la entidad, podemos recurrir a las tarjetas sin cambiar de banco, normalmente comercializadas por financieras, que no nos exigirán abrir una cuenta nueva. En cualquier caso, también tenemos que prestar atención a los propios requisitos de la tarjeta: si exige que el titular tenga unos ingresos mínimos, si es necesario un gasto anual concreto, etc.

5. Los cajeros gratuitos, mejor que estén cerca

España es un país con un gran número de cajeros automáticos. Según la EAST (European ATM Security Team), al cierre de 2015 España contaba con más de 48 mil dispensadores de efectivo, el quinto país con la mayor flota de Europa, solo superado por el Reino Unido, Alemania, Francia e Italia. Si vamos a solicitar una tarjeta de débito, seguramente será porque queremos hacer uso de los cajeros (no es recomendable sacar dinero a crédito, ya que habrá que pagar intereses por el dinero dispuesto y una comisión por la operación). En este caso, es importante analizar de qué cajeros podremos sacar dinero gratis con la tarjeta. Todos los bancos lo permiten de sus propios cajeros, pero no todos disponen de un parque amplio o están situados cerca de nuestro entorno.

6. El coste de la financiación

Si sacar dinero de los cajeros automáticos es una de las principales funcionalidades de las tarjetas de débito, fraccionar el pago de las compras lo es de las de crédito. Eso sí, aplazarlas implica pagar intereses o, lo que es lo mismo, encarecer el coste final de la compra. Si tenemos pensado fraccionar pagos, lo ideal es que lo hagamos con una tarjeta que tenga un tipo de interés lo más bajo posible. La mayoría de los “plásticos” sitúan su TIN entre el 20 y el 29 %, pero se pueden encontrar tarjetas desde el 9 %.

7. Cuidado con la modalidad de pago por defecto

Este apartado es importante, ya que nos puede evitar un susto en el futuro. Si solicitamos una tarjeta de crédito, debemos averiguar antes de empezar a usarla cuál es la modalidad de pago que viene por defecto. En muchos casos, sobre todo cuando se solicitan tarjetas que no requieren cambiar de banco, la modalidad predefinida es la de pago mínimo. Lo que significa que cada compra que hagamos devengará intereses y, además, la cuota a devolver será muy reducida, por lo que la deuda se alargará considerablemente en el tiempo y los intereses aumentarán. Así que hay que comprobar cuál es la modalidad por defecto y cambiarla si procede. Recordemos que si se fracciona el pago de una compra, no solo hay que intentar hacerlo con un “plástico” que tenga un tipo de interés bajo, sino que debemos intentar liquidar la deuda lo más rápido posible, para al final pagar menos intereses.