Economía

¿Qué impuestos tengo que pagar si me quedo con la casa en el divorcio?

¿Qué impuestos tengo que pagar si me quedo con la casa en el divorcio?

Autor:

En caso de separación o divorcio con hijos menores el Juez en la sentencia puede atribuir el uso de la vivienda familiar a quien tenga su custodia, sea o no propietario de la misma ¡nos lo cuentan nuestros compañeros de Legálitas!

Otra cuestión es de quien será la propiedad a partir de ese momento. Si la casa era de los dos, a la hora de divorciarnos tenemos distintas posibilidades. Podemos querer continuar con esa situación (de forma que la casa y en muchos casos la hipoteca siga siendo de los dos), podemos venderla a un tercero y repartirnos el dinero, o bien que se la quede uno de los cónyuges en su totalidad, en lugar de compartida al 50%.

Son muchos los motivos, entre otros los fiscales, que aconsejan hacer el reparto de los bienes que tenemos en común, en el momento del divorcio. Y el bien más importante desde el punto de vista económico que suele tener una familia es precisamente la vivienda.

La opción de mantener casa e hipoteca a nombre de los dos, puede resultar difícil para quien no vaya a vivir en ella, ya que deberá hacer frente a su parte de la hipoteca (entre otros asociados a la propiedad, como el IBI) y además sufragar el alquiler o hipoteca del lugar donde vaya a fijar su residencia a partir del divorcio.

En cuanto a la opción de vender la vivienda, esto no siempre es fácil, puede dilatarse en el tiempo y generar tensiones entre cónyuges ya divorciados.

La liquidación de gananciales

Para proceder a la liquidación de la sociedad de gananciales se realiza un inventario del patrimonio de los cónyuges y se le adjudica un valor económico. Se forman dos lotes en los que se van repartiendo los bienes y deudas de la sociedad conyugal y la suma del valor (activo menos pasivo) de cada lote debe ser idéntica, de forma que si uno de los lotes tiene un valor mayor, el cónyuge que se lo queda deberá entregarle una cantidad en metálico por la diferencia al otro.

Por tanto, si en la sociedad ganancial hay bienes suficientes, y uno de los cónyuges se adjudica la totalidad de la vivienda dentro de su lote, se deberá adjudicar al otro, bienes cuyo valor sea equivalente a su participación en la casa. Si esto no fuera posible, por no disponer de patrimonio suficiente, le deberá compensar en efectivo por la parte que falte para igualar el valor de los lotes.

Impuestos

Con carácter general, cuando un inmueble se vende a un tercero (que no tenía ninguna participación en el mismo), los impuestos a los que está sujeto son la plusvalía (que la paga el vendedor) y Transmisiones Patrimoniales (que lo paga el comprador), aparte de la repercusión en el IRPF que puede existir. Sin embargo, en el caso de la liquidación de gananciales, hay importantes exenciones fiscales a tener en cuenta.

El impuesto de Transmisiones Patrimoniales por la atribución en la liquidación de la sociedad de gananciales de la vivienda en plena propiedad a uno solo de los cónyuges, está exenta del pago del impuesto.

No obstante, si ha habido compensación en metálico para igualar los lotes, el exceso tributará por el impuesto. Como excepción tenemos el caso en que el patrimonio de la pareja sea imposible de dividir en dos lotes iguales porque tienen únicamente una vivienda y el valor del resto de los bienes es muy inferior al de la vivienda. Teniendo en cuenta que la vivienda algo indivisible, se considera que es un “exceso inevitable” del art. 1.062 del Código Civil y el Tribunal Supremo considera que no debe tributar por este impuesto al no ser realmente una compraventa sino que esa cantidad es un “elemento equilibrador” de la división. Una división que sería imposible a partes iguales si no se hiciera.

En cuanto a la plusvalía, tampoco tendríamos que pagarla, ya que en este caso estará no sujeta al impuesto, ya que el art. 104.3 del Real Decreto Legislativo 2/2004, de 5 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales dispone en su segundo párrafo “Tampoco se producirá la sujeción al impuesto en los supuestos de transmisiones de bienes inmuebles entre cónyuges o a favor de los hijos, como consecuencia del cumplimiento de sentencias en los casos de nulidad, separación o divorcio matrimonial, sea cual sea el régimen económico matrimonial”.

Cuestión distinta es el IRPF, ya que si el valor del inmueble es superior en el momento del divorcio al de la compraventa, hay ganancia patrimonial y habrá que tributar en la declaración de la renta por esa ganancia.

Otra de las ventajas de hacer esta adjudicación en el procedimiento de divorcio y que se recoja en la sentencia es que ésta es directamente inscribible en el Registro de la Propiedad, y no necesitamos otorgar Escritura, por lo que ahorraremos su coste.

Hipoteca

Si la vivienda está hipotecada, la cuantía de hipoteca pendiente en el momento del divorcio es un pasivo de la sociedad de gananciales y formará parte de los lotes. Si el que se queda con la casa se queda también con la hipoteca (que es la solución más aconsejable) será necesario realizar una novación de la hipoteca. No obstante el banco deberá aceptarlo, ya que pierde garantías al tener una sola persona a la que reclamar en caso de impagos en lugar de tener a dos.

Si el banco acepta, será necesario otorgar Escritura de Novación hipotecaria, abonar los impuestos correspondientes e inscribirla en el Registro de la Propiedad.

Si tienes cualquier cuestión al respecto, puedes realizar una consulta gratuita a nuestros abogados pinchando aquí.

Gracias a Legálitas y a su abogada Sara García por colaborar con nosotros en la redacción y difusión de esta información que desde Hogarmania.com consideramos tan interesante.