Cocinas y baños

Limpiar la ducha

Limpiar la ducha

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Mantener la ducha limpia es imprescindible. El enemigo principal de la ducha y su cubículo es la calcificación; de todas maneras, no necesitar un producto comercial para plantarle cara. Contrólala dedicándole unos minutos por semana con esta práctica sencilla y respetuosa con el medio ambiente.

En primer lugar, limpia las paredes y el suelo del cubículo de la ducha con la cara suave de una esponja de baño humedecida. Recoge hasta el más pequeño charco de agua y no te olvides de ponerte los guantes. Coge un pulverizador, mezcla vinagre y agua a partes iguales y pulveriza la alcachofa y otras partes metálicas. Aclara y abrillanta con una bayeta de microfibra seca. Si no quieres utilizar vinagre, sustituye la mezcla por un producto de limpieza específico para baños. 

A la hora de limpiar la mampara para quitar las manchas y acumulación de cal, pulveriza la mezcla anterior y aclara con una esponja húmeda. Por último, seca la mampara con una bayeta seca y limpia, que no deje pelusas. Trabaja deprisa para no dejar huellas. Si la mampara presenta adornos o asa de metal, también tendrás que secarlos.