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Cómo limpiar la cocina en verano

Cómo limpiar la cocina en verano

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A continuación te explicamos cómo limpiar la cocina en verano, ya que debido al calor y a las posibles plagas, en verano debemos tener especial cuidado con la cocina.

La mayoría solemos pensar que no hay grandes diferencias entre las tareas del hogar en invierno y en verano y, en general, mantenemos las mismas rutinas. Sin embargo, la limpieza debe intensificarse durante el verano, especialmente en la cocina, debido al calor y a las posibles plagas que se pueden generar en los alimentos. Si no quieres convivir con moscas, hormigas o cucarachas entre otros habitantes indeseados, no te pierdas estos consejos.

1. Presta especial atención a los alimentos

Siempre es recomendable hacer un repaso de todos los alimentos que conservamos para cerciorarnos de que se encuentran en buen estado, pues bien, en verano es todavía más importante consultar el etiquetado y la fecha de caducidad prestando especial atención a las condiciones de conservación. Siempre es recomendable deshacerse de los alimentos perecederos para asegurarnos de mantener las bacterias a raya y lavar con cuidado todas las frutas y verduras, incluso antes de almacenarlas.

Por otro lado, es fundamental seguir unas pautas a la hora de preparar los alimentos. En primer lugar, no conviene sacarlos de la nevera mucho tiempo antes de cocinarlos y cuando empecemos a tratarlos, debemos asegurarnos de que las superficies y utensilios que usamos para tratar alimentos crudos, no son las mismas en las que los manipularemos una vez cocinados. Por último, a la hora de cocinarlos recuerda prepararlos a un mínimo de 65º para cerciorarte de eliminar todas las posibles bacterias y con los alimentos que nos sobren, siempre debemos almacenarlos en contenedores herméticos, a no ser que los hayamos cocinado con huevo, como la mayonesa, en ese caso siempre es mejor no conservarlos.

El último punto de este extenso apartado es el cubo de la basura. Si bien es cierto que nunca conviene dejar que se cumulen demasiados residuos, en verano es recomendable deshacerse de la bolsa de la basura cada día, ya sean envases o basura orgánica, y desinfectar el cubo al menos una vez a la semana con un poco de lejía.

2. Ten cuidado con la humedad

En verano muchas veces prestamos menos atención de la que deberíamos a la humedad, quizá porque pensamos que debido al calor todo se secará más rápido, pero estamos equivocados. Es fundamental mantener secas las zonas que tienden a acumular más agua, como el fregadero, ya que se trata de la zona más propicia para que las moscas depositen sus huevos. En el verano, las bacterias tienen una capacidad de multiplicarse mucho mayor que el resto de año, por lo que debemos asegurarnos de no abandonar la cocina hasta que no haya quedado completamente seca.

Lo mismo sucede con los paños de cocina, es cierto que en verano se secan más rápido, pero también es cierto que pueden acumular bacterias más rápidamente por lo que conviene lavarlos más a menudo de lo habitual. Por otro lado, si la humedad se acumula en tuberías y desagües, puede generar malos olores por lo que conviene evitar atascos, aunque sean leves, utilizando los productos adecuados para despejarlos.

3. Limpieza de electrodomésticos

Al menos una vez al año conviene realizar una limpieza a fondo de los electrodomésticos ya que también pueden resultar un foco de infección, especialmente en verano. Antes de nada es recomendable limpiar y secar el espacio en el que se encuentran encajados ya que normalmente es una zona que pasamos por alto y que puede acumular agua y suciedad.

A la hora de limpiarlos es recomendable utilizar agua tibia en la que habremos disuelto un poco de detergente o un chorro de vinagre, en caso de que queramos recurrir a un método más natural. Hay que prestar especial atención a los depósitos de la lavadora y lavavajillas para eliminar la cal.

4. Vigila el interior de los armarios

El interior de los armarios quizá sea la parte de la cocina a la que debemos prestar más atención en verano ya que en ellos se suelen acumular migajas que raramente solemos eliminar como son restos de azúcar o galletas, fundamentales focos para la acumulación de hormigas. Hay que limpiar los armarios tanto por dentro como por fuera para lo cual es recomendable vaciarlos y restirar las baldas. Para limpiarlos podemos utilizar agua con un poco de amoniaco, asegurándonos, una vez más, de que queden completamente secos antes de volver a colocar en ellos los alimentos. En caso de que esto no sea suficiente, siempre podemos utilizar un producto quita grasa para cerciorarnos de que quede del todo limpio. Con el calor del verano, la grasa de los armarios puede generar mal olor fácilmente.

5. ¿Ventanas abiertas o cerradas?

Las ventanas no presentan especiales problemas para su limpieza en verano, sin embargo, la cuestión más importante es qué hacemos con ellas. Si las dejamos abiertas, se convertirán en la puerta de entrada de moscas y otros insectos susceptibles de transmitir enfermedades. Si las dejamos cerradas, quizá a nuestra cocina le falte ventilación, aparte de que sea muy calurosa. Por ello, lo más recomendable es colocar protectores, como una malla, de forma que dejemos entrar el aire pero impidamos el acceso a insectos. En cualquier caso, si no contamos con mallas protectoras siempre conviene mantener las ventanas cerradas el mayor tiempo posible.