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Cómo limpiar los zapatos

Cómo limpiar los zapatos

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Si quieres saber cómo limpiar los zapatos y qué necesitas no te puedes perder este artículo. 

Pues limpiar los zapatos a la vieja usanza: quita la suciedad superficial, aplica betún con un cepillo, extiéndelo con otro cepillo y dales brillo con una gamuza. Esta tarea sólo lleva unos minutos pero, si lo prefieres, puedes utilizar un producto autobrillante incluso más rápido. Los productos específicos incluyen limpiadores de ante y nobuk, así como aerosoles impermeabilizantes. 

Equipo de limpiar calzado

Papel de cocina. Úsalo para aplicar aceite de bebés y para rellenar los zapatos mojados a fin de quitarles la humedad.

Aceite para bebés. Pon unas gotas en una hoja de papel de cocina y pásalo por el charol para que recupere el brillo. 

Aerosol impermeabilizante. Aplica en zapatos nuevos antes de ponértelos y vuelve a poner de vez en cuando al limpiarlos. 

Bayeta de microfibra. Es tan eficaz como la gamuza para abrillantar zapatos y no suele dejar tantas pelusas. 

Betún autobrillante. Basta con una pasada para que los zapatos queden como nuevos, pero no nutre el cuero como el betún.

Guantes de goma. Úsalos para proteger las manos cuando limpies el calzado. 

Papel de periódico. Por razones de higiene, a la hora de limpiar los zapatos protege las superficies con hojas de periódico. 

Betún tradicional. Útil para nutrir el cuero y para evitar que se seque y se resquebraje. 

Cepillos para calzado. Usa uno para embetunar y otro para extender el producto. 

Gamuzas. Sirve para dar brillo al calzado. Ten una para cada color de betún. 

Bicarbonato sódico. Espolvorea los zapatos con bicarbonato sódico y por la mañana no olerán. 

Consejos para limpiar los zapatos

La limpieza cotidiana de los zapatos de ante se puede realizar con una espuma seca para tapicería. Si tiene manchas se puede utilizar una goma de borrar, un papel de lija fina o un algodón impregnado en éter o gasolina en función de las dimesiones de la mancha. 

Para evitar que las botas de caña alta las puedes rellenar con una botella de agua y que no pierdan la forma. 

Para las zapatillas de tela, que se pueden meter a la lavadora, toma la precaución de quitar los calcetines y las plantillas. Después mételas en una bolsa para protegerlas y lávalas en agua fría.