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Cómo limpiar los rodapiés correctamente

Cómo limpiar los rodapiés correctamente

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A continuación os explicamos cómo limpiar los rodapiés o zócalos correctamente y evitar así la acumulación de polvo. ¡No os lo perdáis! 

En ocasiones anteriores os hemos contado cómo los rodapiés o zócalos pertenecen a esos objetos que nuestras mentes despistadas suelen pasar por alto a la hora de limpiar y ahora llega el momento de explicaros cómo limpiar los rodapiés correctamente. Lo cierto es que es muy sencillo, pero tendremos que tener muy en cuenta el material del que está hecho el rodapié para no deteriorarlo. 

Si el zócalo es de madera

En el caso que nuestro rodapié o zócalo sea de madera tenemos que tener en cuenta que se puede rayar o estropear con determinados productos, así que a la hora de limpiarlo seguiremos los siguientes pasos:

Primero, elimina la capa de polvo y suciedad que se haya acumulado. Para ello, utiliza la aspiradora o, mejor aún, una mopa suave. De esta forma quitaremos el polvo sin rayar la superficie. Después, disuelve en un cubo de agua grande un jabón para limpiar madera (seguramente el mismo que uses para el suelo). Humedece un paño suave en la mezcla y pásalo por todo el zócalo o rodapié para quitar todos los restos de suciedad. Si lo haces con la fregona te arriesgarás a manchar la pared y estropear la pintura, así que mejor desecha esta opción.  Por último, déjalo secar aireando correctamente la habitación para no generar humedad de más.

Si el zócalo es de cerámica

Si el rodapié es cerámico, ¡estás de enhorabuena! No hay nada más sencillo de limpiar, aunque las dichosas juntas si que pueden ser un dolor de cabeza. Limpia el zócalo de la misma forma que el de madera: quita el polvo, pasa un paño suave con una solución jabonosa (aquí podrás utilizar cualquier tipo de jabón) y por último abre las ventanas para que se seque. Si la junta está sucia, tendrás que limpiarla utilizando la misma táctica que la de los azulejos del baño:con una solución jabonosa y un cepillo de dientes frota la junta hasta haber quitado la mayor parte de la suciedad, después aclara con un trapo limpio que arrastre lo que quede de suciedad. 

Y ya tenemos nuestro rodapié o zócalo limpio, ahora solo nos queda no olvidarnos de hacerlo regularmente. 

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