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Hacer la cama

Hacer la cama

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Acostumbrarte a hacer la cama cada mañana, poco después de levantarte. Solo requiere un par de minutos, si excluimos el rato de airearla, por lo que refrescarás el lecho y contribuirás a deshacerte de los ácaros del polvo y de las escamas de piel muerta que han caído durante la noche. 

Nada más levantarte, dobla el nórdico sobre sí mismo y deposítalo a los pies de la cama. Deja que se airee mientras te aseas y te preparas para la jornada diaria. Como mínimo media hora después, quita con la mano el polvo de la sábana bajera y alísala. Encájala bien tensada en las esquinas del colchón y métela en los laterales. 

Ahueca las almohadas, ya que durante la noche se aplastan. Ponlas en la cabecera de la cama, pero girándolas para que la parte de arriba de la víspera quede debajo. Por último, sacude el nórdico con un energético movimiento ascendente y déjalo caer sobre el lecho. Estíralo a lo largo y ancho de la cama y comprueba que está en su sitio. 

Si usas mantas...

Extiende las mantas y las sábanas juntas y haz una doblez en la parte superior de la sábana. Sitúate a los pies de la cama. Mete firmemente sábanas y mantas a lo largo del bode de la cama, levanta los lados (sujetando sábanas y mantas) y vuelve a doblarlos encima de la cama. Verás que cuelga una esquina. Métela, deja caer los lados e introducelos bajo el colchón. Así tendrás la mitra, la esquina típica de las camas de hospitales y hoteles.