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Limpiar el sofá

Limpiar el sofá

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Los sofás son caros y las migajas y la suciedad dañan las fundas. Lo mejor es aprender bien cómo limpiar el sofá.

Mantener el sofá en perfectas condiciones implica limpiarlos cada semana con la aspiradora. Lo primero que debemos hacer es quitar los almohadones y los cojines y dejarlos apilados. Si tienes el sofá contra la pared, apártalo para pasar la aspiradora por detrás y dejar limpio ese espacio. 

Para limpiar el sofá, comprobaremos que no haya caído nada entre el respaldo, el asiento y los lados, pasaremos el cepillo quitapolvo de la aspiradora por los rincones y los huecos. ¡Qué no quede ni un recoveco sin aspirar! Después, con la ayuda de un cepillo pasaremos la aspiradora por todo el sofá, incluidos la parte trasera, almohadones, cojines... Nuestra misión principal es eliminar el polvo. 

En cuanto terminemos de limpiar el sofá con el aspirador, sacudiremos los cojines y volveremos a colocarlos en su lugar, ahuecando los almohadones y dejándolos en su sitio. Por último, volvemos a poner el sofá en su lugar. Si detectamos alguna mancha, podemos aplicar los trucos quitamancha, que dependerán del tipo de mancha que tengamos. 

Limpieza de muebles tapizados

Los muebles tapizados deberíamos limpiarlos, al menos, una vez al año. Si esperamos a que parezcan sucios, la tapicería habrá empezado a dañarse. Si el mueble tiene fundas fijas, puedes optar por llamar a un experto o intentarlo tu en casa. Una opción es la que nos presenta Graciela en Misión Impecable, hacer una espuma casera con jabón de lavar la vajilla.

Si por el contrario las fundas se quitan, sigue las instrucciones del fabricante. Por norma general, puedes llevarlas a la lavandería y lavarlas con agua fría. Deja secar al aire, corremos el riesgo de que encojan en la secadora, y vuelve a colocarlas en el sofá cuando aún estén un poco húmedas. Así será más fácil ponerlas.