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Cuidado con lo que publicas: de Anna Allen a Carmen Sandiego

Cuidado con lo que publicas: de Anna Allen a Carmen Sandiego

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Hay quien dice que la tecnología te aleja de la gente que tienes más cerca, te aísla o que las relaciones entre personas se pierden. Hay quien la considera una pérdida de tiempo y algo frío. Desde SPC nos dan su visión de este asunto:

Nosotros somos de la opinión de que la tecnología no es un fin en sí mismo, sino una herramienta. Y como todas las herramientas, todo depende del uso que hagas de ellas. Por ejemplo, puedes usar una llave inglesa para reparar algo o como un arma arrojadiza; atendiendo a  la destreza que exhibas o a tus buenas malas/intenciones. 

Dicho esto, tecnologías-herramienta hay muchas. Un exponente bien claro de hoy en día son las redes sociales. Las redes sociales son un punto de encuentro, de compartir, una vía de comunicación… y un escaparate. Para lo bueno y para lo malo. Y si no que se lo digan a Anna Allen.

A estas alturas de la película, no vamos a entrar a explicar quién es Anna Allen porque imaginamos que es más que conocido su sonadísimo caso. Pero por si caes por este artículo sin haber oído aún hablar de ella, te resumiremos el tema como han hecho algunos medios definiéndola como “La Pequeña Nicolás” de los actores.

¿Qué nos ha enseñado el caso de Anna Allen sobre las redes sociales? Pues que al margen de que su conducta haya sido buena o mala, (nos trae sin cuidado) está muy mal gestionada. Un error de cálculo en un entorno tan efímero y vertiginoso como éste puede convertirse en algo desastroso. 

No cuidar sus propias publicaciones, compartir contenido más que cuestionable, robar imágenes, suplantar identidades… Anna Allen cometió muchos errores, pero, aunque a otra escala, su caso nos ha recordado una vez más que hay que ser precavidos con lo que publicamos en nuestras redes. A día de hoy, la huella digital está completamente instaurada en nuestras vidas y no es difícil averiguar datos personales de personas prácticamente desconocidas para nosotros haciendo un simple rastreo por la web.  Y no sólo afecta al plano personal: cada día son más las agencias de reclutamiento o los encargados de RRHH en las empresas los que llevan a cabo un rastreo de candidatos previo a las entrevistas. Tu currículo ya no habla por ti: son tus redes las que toman la palabra. 

Así que, en definitiva, para no acabar como Carmen Sandiego, lo mejor es evitar actuar como Anna Allen.

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