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Amarilis, información y cuidados

Amarilis, información y cuidados

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El Amarilis (Hippeastrum x ackermannii) es una planta bulbosa, con un gran bulbo del que salen uno o dos tallos florales antes de aparecer las hojas.

Nombre común: Amarilis

Nombre científico: Hippeastrum x ackermannii

Origen: Centroamérica y Sudamérica

Familia: Amarilidáceas

Ubicación: Interior

Floración: Verano-otoño

Luz: Luminoso

Temperatura mínima: 3-7 ºC

Temperatura ideal: 13-18 ºC

Riego: Moderado, evitar encharcamientos

Abono: Fertilizante para plantas con flor

Descripción de la planta Amarilis

El Amarilis es una planta bulbosa elegante donde las haya, compuesta por un gran bulbo del que salen uno o dos tallos florales antes de que comiencen a aparecer las hojas. Los tallos de flor son gruesos y en su coronación surgen tres o cuatro flores en forma de trompeta normalmente rojas, aunque hay distintas variedades con colores blanco, rosa y distintos matices rojo-blanquecinos.

Cultivo de la planta Amarilis

Podemos comprar la planta ya en flor o si somos amantes de la jardinería podemos comprar un bulbo y cultivarlo en tierra, enterrando exclusivamente la mitad inferior del bulbo y dejando la otra mitad visible al aire. En poco tiempo comenzarán a salir los tallos de flor. La mata de hojas que queda tras la floración está compuesta por hojas alargadas que se arquean.

Luz y temperatura para la planta Amarilis

Procura comprar un ejemplar que tenga el mayor número de flores todavía cerradas ya que de esta forma conseguirás alargar la floración. Cuando la planta está en flor no exige un lugar luminoso, pudiéndola colocar en cualquier rincón de la casa, pero si la ubicas en un lugar fresco la floración durará más tiempo.

Riego y abono de la planta bulbosa Amarilis

Durante la floración hay que mantener la tierra húmeda sin encharcamientos, y tras la floración abona periódicamente el Amarilis para activar el crecimiento vigoroso de sus hojas.

Consejos para cultivar una Amarilis

Bien cuidada, la flor durará más de un mes y transcurrido ese tiempo es aconsejable trasplantar el bulbo a un tiesto mayor y sacarlo a un rincón del balcón. Las nuevas hojas crecerán y, si las mimamos, con un buen abono y riegos periódicos, para el invierno siguiente habrá engordado, creando un bulbo de gran tamaño que volverá a florecer año tras año. Por último, es muy importante evitar mover mucho la planta para que no se caigan los capullos de flor.