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Calatea o calathea

Calatea o calathea

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La calatea es una planta de interior con unas hojas muy llamativas por su color y forma. Vamos a conocer todos sus cuidados.

Origen: Centroamérica

Luz: de luminoso a muy luminoso, nunca sol directo

Temperatura ideal: 18-24 ºC

Temperatura mínima: 5-9 ºC

Riego: pc. moderado; pd. dejar secar capa superficial entre riegos

Fertilización: pc. cada 3 semanas; pd. cada 2 meses

Descripción de la calatea

Las calateas están emparentadas con las marantas y los estenantes y poseen unas hojas muy llamativas. Dependiendo de las distintas especies y variedades, las hojas pueden tener formas y colores de lo más variopintos. La Calathea rufibarba, sin embargo, se caracteriza por su envergadura, de hasta un metro de altura, sus largos y finos tallos y sus hojas también alargadas con forma de lanza, onduladas en el perímetro y de color verde oscuro en la parte superior y un verde morado en la zona inferior.

La calatea puntualmente puede florecer, y las flores aparecen en la base del tallo como si emergiesen de la tierra. El interés de la floración es más bien botánico ya que carecen de valor estético alguno.

Cuidados de la calatea

Teniendo en cuenta que es una planta ordinaria del sotobosque de la selva tropical húmeda podemos deducir que la calatea agradece una exposición de luz moderada, evitando siempre el sol directo. Los riegos tienen que ser abundantes durante el crecimiento, sin encharcar la tierra, y en invierno se reducen, dejando secar levemente la tierra entre riego y riego.

Consejos para la calatea

Suele ser habitual observar que las puntas de la calatea se ponen marrones. Esto es debido a que el ambiente es demasiado seco. Tendremos que aumentar la humedad ambiental pulverizándola regularmente o poniendo un plato amplio en la base del tiesto, donde colocaremos dos dedos de gravilla, y sobre la gravilla el tiesto. El agua excedente del riego queda en el platillo y, según se va evaporando, aumenta la humedad ambiental en el entorno de la calatea y, gracias a la gravilla, el capellón de tierra no quedará continuamente encharcado.