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Aralia

Aralia

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La aralia es una de las plantas de interior más duras y resistentes que podemos cultivar. Han sido tradicionalmente plantadas en portales o patios.

Nombre común: Aralia

Nombre científico: Fatsia Japonica

Origen: Japón

Familia: Araliaceae

Ubicación: Interior o exterior

Luz: de poco luminoso a muy luminoso

Temperatura ideal: 13-17ºC

Temperatura mínima: 0-3ºC

Riego: pc. húmedo; pd. dejar secar capa superficial entre riegos

Fertilización: pc. cada tres semanas; pd. Cada dos meses

Descripción de la aralia

La Aralia es una planta de interior muy resistente. Por su rusticidad y fácil cultivo han sido tradicionalmente plantadas en portales o patios donde no recibían muchos cuidados y, sin embargo, seguían creciendo. La aralia es una superviviente nata, y muy versátil, ya que la podemos cultivar en interior, en patios y terrazas y también en zonas sombrías del jardín

Cultivada en exterior, la planta puede llegar a alcanzar los cuatro metros de altura. Crea unos tallos erguidos y gruesos de los que salen sus grandes hojas brillantes y palmeadas, compuestas por siete o nueve lóbulos.  Las plantas adultas cultivadas en exterior dan lugar a unas inflorescencias blanquecinas que se llenan de pequeñas flores de color crema, de las que surgen racimos de bayas negras.

Cuidados de la aralia

Tolera exposiciones de poca luz, pero siempre crecerá más frondosa y densa en presencia de luz directa. El sol puede llegar a dañar sus hojas verdes, por lo que puede ser cultivada en exterior siempre que lo hagamos a la sombra.

Riegos de la aralia

Los riegos tienen que ser moderados, sin pasarse en exceso, y cuando veamos que empiezan a aparecer nuevas hojas aumentaremos el riego añadiéndole abono de crecimiento al agua de riego

Consejos

La rusticidad de la aralia hace que no sea necesario cambiarla de tiesto a menudo para que sobreviva. Pero pasados unos años, verás que las partes inferiores de las planta han podido perder las hojas, quedando la planta un poco desaliñada. Para potenciar la emergencia de nuevos tallos de la base, corta los troncos y esquéjalos aparte. La aralia arraiga muy fácil del esqueje, por lo que habremos conseguido multiplicar la planta madre y del punto del corte aparecerán nuevos brotes que garantizarán la densidad deseada.