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Cultivar cebollas

Cultivar cebollas

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Cultivar cebollas en casa es perfecto para aquellos que deseen proveerse de una amplia variedad de formas, tamaños y colores y disfrutar de su sabor fresco.

Nombre común: Cebolla

Nombre científico: Allium cepa

Origen: Asia

FamiliaLilliaceae

Exposición: Sol

Temperatura: muy resistente

Riego: regular

Abono: a base de tierra

Cosecha: según las variedades

Descripción

El origen primario de la cebolla se localiza en Asia central, y como centro secundario el Mediterráneo, pues se trata de una de las hortalizas de consumo más antigua. Las primeras referencias se remontan hacia 3.200 a.C. pues fue muy cultivada por los egipcios, griegos y romanos. Durante la Edad Media su cultivo se desarrolló en los países mediterráneos, donde se seleccionaron las variedades de bulbo grande, que dieron origen a las variedades modernas. 

Actualmente es una de las hortalizas más cultivadas en todo el mundo. La planta de la cebolla posee un bulbo formado por numerosas capas gruesas y carnosas al interior, que realizan las funciones de reserva de sustancias nutritivas necesarias para la alimentación de los brotes y están recubiertas de membranas secas, delgadas y transparentes, que son base de las hojas. Los bulbos tienen aspectos muy diversos: globosos, deprimidos, discoidales, forma de peonza, piriforme, etc. y el color varía desde el blanco al rojizo pasando por el amarillo.

Las capas de la cebolla tienen el papel de órganos de reserva para las hojas que salen de ellas y que son las que realizan la fotosíntesis y hacen crecer la planta. El tallo que sostiene la inflorescencia es derecho, de 80 a 150 cm de altura, hueco, con inflamiento ventrudo en su mitad inferior. Las variedades de cebolla son numerosísimas y presentan bulbos de diversas formas y colores.

Cultivo de las cebollas en maceta

Es preferible cultivar las cebollas y chalotas a partir de plantel en primavera. Elije un contenedor grande, como una caja de madera de unos 24 centímetros de hondo por 60 centímetros de ancho. Llénala de compuesto a base de tierra y haz unos agujeros a unos 10 centímetros de distancia para las cebollas y quince centímetros para las chalotas. 

Pon ahí el bulbo con la parte puntiaguda hacia arriba, cúbrelo con compuesto, comprímelo con los dedos y riégalo bien. La punta del bulbo desde asomarse a la superficie. Esparce un puñado de fertilizante. En verano, cuando las hojas se tornen marrones, la cosecha estará lista. Déjalas secar en un colgadero durante tres semanas antes de almacenarlas.