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El abonado del césped

El abonado del césped

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El abonado del césped. A continuación veremos cómo abonar de manera correcta el césped.

El secreto para mantener un césped verde, poblado y en perfectas condiciones radica, sobre todo, en el abono. Si elegimos el producto adecuado, lo administramos correctamente y le proporcionamos al césped lo que necesita en cada momento del año, éste lucirá como una gran alfombra de hierba.

El abonado del césped, las gramineasCaso 1
Cuando un césped está sano las plantas que salen son todas gramíneas, su color es verde homogéneo y su textura, uniforme, como si fuera una gran alfombra de hierba. A este aspecto tan bueno contribuye el abono, cuyos componentes principales para todo tipo de plantas son básicamente tres: el fósforo, el potasio y el nitrógeno, el elemento encargado de proporcionar verdor y fortaleza. En el mercado hay diferentes tipos de abono; con el convencional, al regar el agua lava el nitrógeno y éste va perdiéndose, por lo que estamos obligados a abonar el césped muy a menudo, una vez al mes durante los meses de crecimiento, una medida poco ecológica y cara.

El abonado del césped, cuando el césped amarilleaCaso 2
La carencia de nitrógeno provoca que el césped se vuelva amarillo, con poco vigor, y que en esa tierra prosperen las malas hierbas y el musgo. Para evitar esto y abonar menos, pero de manera más ecológica, usaremos abonos de liberación lenta; de esta forma, el nitrógeno no se va con el agua del riego, queda permanente y su acción dura de cuatro a seis meses, dependiendo del tipo. Esta medida es mucho más ecológica porque así los acuíferos no se contaminan. 

El abonado del césped, los trébolesCaso 3
Otra señal de que a la tierra del césped le falta nitrógeno es que en ella proliferen los tréboles, una leguminosa que lo que hace es fijar el nitrógeno atmosférico, es decir, lo absorbe y crea depósitos bajo tierra para abastecerse poco a poco de él.

El abonado del césped, herbicida y malas hierbasCaso 4
Una vez elegido el abono de liberación lenta, nos hacemos con un dosificador para ir esparciendo por el césped las bolitas del abono; después, regamos para que éstas se disuelvan y queden fijadas en la tierra. Si en nuestro terreno, además, han salido malas hierbas podemos usar el mismo abono pero que incluya herbicida, así acabaremos con ellas a la vez que abonamos. Y ya, hasta dentro de cuatro o seis meses.