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Plantas para zonas boscosas y sombrías

Plantas para zonas boscosas y sombrías

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Vamos a analizar el acceso a una finca que discurre por una zona boscosa y sombría de robles; donde se conjugan muy bien piedras y vegetación.

En el acceso de la finca que hemos analizado, los recursos locales y naturales de piedras y vegetación se combinan con la planta de origen japonés Ophiopogon Japonicus normal y enana, también conocida como hierba dragón.

Es un entorno boscoso con robles donde apenas hay tierra vegetal y todo son rocas de diferentes tamaños: grandes, intermedias y gravilla. Las piedras erosionadas se disgregan y por ello las hemos utilizado para hacer el pavimento, el muro y el canal. Otra cualidad de la roca es que es piedra porosa y permite el crecimiento del musgo, protagonista en el invierno, llamativo por su verdor.

Las piedras planas que se utilizan para formalizar el pavimento son irregulares, por lo que se ha rellenado la zona con arena y la planta Ophiopogon Japonicus. Esta planta no supera los cinco centímetros de altura, puesto que es la variedad pequeña, e irá expandiéndose y cubriendo las intersecciones que existen entre piedra y piedra creando un bello tapiz.

A un lado de este camino observamos que con piedras más pequeñas se ha configurado el canal de drenaje, así el agua discurre por este canal y las piedras evitan el encharcamiento. En este canal empedrado, tenemos la variedad común de Ophiopogon, que alcanza los veinte centímetros de altura y que se da perfectamente en zonas sombrías.

En el otro extremo del camino, hay un muro de piedra seca de tamaño irregular y que funciona de forma estructural. Sin masa entre piedra y piedra, la vegetación saldrá de forma espontánea en los huecos y dará además cobijo a los animales. Entre la vegetación que completa al Ophioponium, tenemos un Saxifraga, que en primavera tiene unas flores blancas preciosas y el Woodwardia Radicans, un helecho que crece en el sotobosque de la laurisilva canaria. Este helecho tiene en su corona unas bolas que, al tocar el suelo, pone la semilla para el nacimiento de una nueva planta y así, poco a poco irán cubriendo toda la zona aportando frescor en contraste con el verde oscuro del ophioponium.

El mantenimiento de esta zona empedrada es bajo. Solo tendremos que retirar algunas hierbas que no proceden y la hojarasca en otoño e invierno. Durante los dos o tres primeros años, deberemos quitar las hierbas que no proceden, después, todo se cubrirá con una manta verde y no hará falta hacer este trabajo. Estamos así ante un ejemplo de solución paisajística sostenible, utilizando la piedra local sin traerlas de fuera, sin utilizar masilla entre piedra y piedra y aprovechando la vegetación. Su aporte estético es mágico.