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Cómo recuperar una gardenia

Cómo recuperar una gardenia

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En esta ocasión veremos cómo recuperar una gardenia. Es decir, veremos cómo recuperar y revitalizar la gardenia cuando la tenemos en mal estado.

La gardenia es una planta de gran esplender que tiene unas flores preciosas de color blanco. Además, estas flores de la gardenia tienen un olor muy intenso que las hacen aún más atractivas. Por lo general, las gardenias suelen crear unas matas muy densas con un follaje de color verde. Las hojas son de gran tamaño, y ayudan a que la gardenia sea muy decorativa.

En esta ocasión nos encontramos con una gardenia que ya tiene 10 años y que se encuentra prácticamente envejecida. Ha perdido la densidad, tiene algunas hojas mínimas y su aspecto es lamentable. Por ello, veremos cómo recuperar y revitalizar la gardenia cuando llega a este estado.

Lo primero que tendremos que hacer será darle una poda para reducir el volumen y provocar que los nuevos brotes creen una nueva mata mucho más densa. A la hora de hacer los cortes tendremos cuidado de realizarlos por encima de las yemas. Para este trabajo utilizaremos una tijera de mano. De esta manera vamos a dejar el volumen de la Gardenia a la mitad. Aunque quede un poco fea de aspecto, esta operación es necesaria para que la planta se revitalice.

Como en nuestro caso el contenedor de barro se ha roto por (por la filtración de las sales que incluyen los abonos), también vamos a trasplantar la planta a un nuevo contenedor y así también renovaremos la tierra para una recuperación mejor de la gardenia.

Por último, no nos podemos olvidar de mencionar los cuidados básicos de la gardenia: un lugar más bien sombrío y calor durante el invierno. Aunque es una planta de exterior no aguanta las heladas, así que tendremos que colocarla en un lugar protegido del balcón.

Los riegos los haremos con agua no dura, evitando las aguas con cal que dañarían las hojas de la Gardenia, quitándoles su verdor. Y para potenciar el verdor de las hojas podemos incorporar, de vez en cuando, sulfato de hierro, que es un corrector de la clorosis férrica.