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Cuidados básicos: el abonado

Cuidados básicos: el abonado

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Uno de los cuidados básicos en jardinería es el abonado. Las plantas, tanto si tienen flor como si no, necesitan comer para crecer.

Los nutrientes los extraen de la tierra gracias a sus raíces y en un tiesto estos nutrientes se agotan con rapidez.  Si queremos seguir alimentando a la planta para que ésta crezca contenta tendremos que abonar la tierra periódicamente con un abono específico. 

Cada tipo de planta necesita un tipo de abono, por ello existen muchos tipos de abonos. Algunos están en granitos, otros en pastillas para ser introducidas en la tierra, pero el que resulta más aconsejable para las plantas de interior es el abono líquido. El abono líquido lo mezclaremos con el agua del riego y, siguiendo la dosis y periodicidad marcadas en el producto, regaremos y alimentaremos a nuestras plantas.

Los abonos existentes en el mercado poseen formulaciones específicas para activar el crecimiento, la floración, etc. El abono universal es una formulación muy versátil que nos sirve para la mayoría de las plantas. Sin embargo, si queremos activar el crecimiento de hojas de gran tamaño optaremos por un abono para plantas de hoja verde

Los abonos para floración poseen en su formulación unas dosis concretas de fósforo y potasio que estimulan la emergencia de muchas flores. Para plantas tipo orquídeas y helechos optaremos por abonos para plantas delicadas, y los cactus y bonsáis también tienen sus abonos líquidos específicos con las formulaciones de nitrógeno, fósforo y potasio óptimas para su crecimiento.