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Buganvillas y hortensias

Buganvillas y hortensias

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La práctica de la jardinería suele implicar cultivar plantas al límite de la zona climática donde vivimos. En este vídeo de Decogarden, Iñigo Segurola nos habla de dos de las plantas más codiciadas por los amantes de la jardinería: buganvillas y hortensias.

Los del norte se obsesionan con el cultivo de las buganvillas, y cuando llegan temperaturas por debajo de los 0 ºC, éstas se suelen helar. En el sur, sin embargo, suelen obsesionarse con el cultivo de la hortensia, una planta con unas flores bien grandes, que con las altas temperaturas y el tipo de agua alcalina que suele haber en esas zonas, no termina de resultar.

Buganvilla

Las buganvillas necesitan estar protegidas de las heladas, con temperaturas que no bajen de los 0 ºC, mucho volumen de tierra y una pared o una estructura donde la planta pueda crecer y desarrollarse sin problemas. La flor de la buganvilla es muy pequeña, casi insignificante. Lo que realmente llama la atención son sus brácteas, las hojas modificadas que se encuentran alrededor de la flor y que poseen ese color tan vistoso. Esto mismo ocurre con la flor de pascua.

Hortensia

Las hortensias son plantas de tierra ácida y, por tanto, las tendremos que cultivar siempre incorporando un sustrato ácido, de pH bajo, al igual que el agua de riego, evitando las aguas alcalinas o duras. La cal del agua hace que el pH suba, bloqueando la absorción de hierro de la hortensia que provoca clorosis férrica en la planta. 

Por otro lado, las hortensias necesitan un riego abundante, ya que el sustrato siempre debe estar empapado y húmedo. Una vez que la flor se empieza a marchitar, los pétalos se endurecen y pierden ese brillo característico cogiendo un tono mate. Eso hace de la hortensia una planta muy interesante también cuando la flor se empieza a marchitar y no solo durante la época de floración.

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