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Cuidados de la orquídea: el riego y la poda

Cuidados de la orquídea: el riego y la poda

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En este vídeo de la Feria Hogarmania, Iñigo Segurola nos enseña los cuidados básicos para mantener nuestra orquídea vigorosa y llena de flores.

Para que nuestra orquídea se mantenga como el primer día y dure varias temporadas es muy importante mantener unas buenas condiciones de humedad e iluminación. De esta manera, conseguiremos que nuestra orquídea mantenga sus hojas verdes y fuertes y los tallos generen brotes para nuevas floraciones.

El riego para la orquídea

Las orquídeas necesitan un ambiente húmedo y cálido, pero no encharcado. Para conseguir esas condiciones es necesario un recipiente transparente al que añadiremos unos cantos en la base y encima pondremos la orquídea. Al regar crearemos un excedente de agua que al evaporarse generará esas condiciones de humedad que tanto necesitan las raíces de nuestra planta.

Es importante que el cepellón no este en contacto con el agua. Si no queréis utilizar cantos en la base, existen en el mercado unos recipientes específicos para orquídeas con agujeros en la base y que cumplen esa función de crear un ambiente húmedo en la base de la planta.

La poda de la orquídea

Cuando acaba la floración de la planta y el tallo comienza amarillear deberemos podar la orquídea. Para ello, buscaremos posibles brotes que crezcan en el tallo y cortaremos por encima del brote. Así conseguiremos que la planta siga creciendo a partir de ese nuevo brote.

Es importante que el tallo tenga hojas, ya que serán el sustento para que la orquídea florezca de nuevo.

Para terminar eliminaremos cualquier tallo y hoja que este seca o amarillenta.

Mucha luz para que la orquídea florezca

Las orquídeas reciben muchos de los nutrientes a través del aire, existen abonos específicos para este tipo de plantas que ayudaran a su crecimiento. Sin embargo, lo que hará que la orquídea crezca fuerte y vigorosa es un ambiente húmedo y mucha luz.

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