Plantación y trasplantes

Cómo trasplantar un hibisco

Cómo trasplantar un hibisco

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Vamos a trasplantar dos plantas de hibisco, una de ellas directamente en el jardín y otra en maceta, para aprovecharnos de sus flores radiantes y dar un poco de color a nuestras estancias.

En un rincón del jardín en el que no tenemos muchas flores, vamos a dar un toque de color trasplantando un hibisco en tonos anaranjados. Para ello, vamos a crear un hoyo de plantación con una azada (no nos olvidemos de protegernos los pies, ¡aunque haga calor!). En el fondo, añadiremos un poco de materia orgánica, en nuestro caso compost y estiércol, y trasplantamos con cuidado el cepellón del hibisco. Le añadimos alrededor un poco más de materia orgánica y terminamos de cubrir con la tierra del jardín que hemos levantado.

En la maceta, primer tenemos que colocar en el fondo un buen drenaje y después añadir sustrato universal. Con cuidado, trasplantamos el cepellón y terminamos de cubrir con más sustrato. El hibisco en maceta necesitará más agua que en la tierra y tendremos que ir añadiendo abono al agua de riego cada quince días o poner unas barritas de liberación lenta, que dependiendo del fabricante durarán entre dos y tres meses.