Poda

Poda de gramíneas

Poda de gramíneas

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Hay diferentes clases de gramíneas, muchas de ellas realmente decorativas. Algunas comenzarán a adquirir durante el final del otoño y comienzo del invierno un aspecto pajizo que contrastará con el resto de tonos verdes del jardín: un elegante contraste de colores.

Paso a paso

Paso 1
Pero llegado el final del invierno tendremos que podarlas: su parte aérea habrá perdido completamente el color verde y empezarán a salir los nuevos brotes. Por lo tanto, para que la planta salga con más fuerza, eliminaremos toda esta cobertura pajiza y la utilizaremos como cubresuelos.

Paso 2
Tras podar todos los Peninsetum, retiramos la mayor parte de la paja y dejamos cierta cantidad que nos servirá como aporte añadido de materia orgánica. Después de la poda es interesante abonar bien las gramíneas para que broten con más fuerza. El abono ayudará a que los restos pajizos se descompongan con mayor rapidez.

Paso 3
Nos ocuparemos ahora de esta otra variedad, el Niscantus Floridus, que alcanza una gran envergadura en un crecimiento anual. Para podar este Niscantus, que también tendremos que rebajar desde la base, utilizaremos el cortasetos ya que sus cañas son bastante más rígidas que las del Peninsetum y con las tijeras nos costaría mucho trabajo.

Paso 4
No todas las gramíneas adquieren un tono pajizo cuando llega el otoño-invierno, muchas mantienen el verdor y, por tanto, no tendremos que podarlas a ras. Estas gramíneas son, por ejemplo, las Stipas Giganteas, gramíneas que crecen por toda Castilla y que dan unas flores impresionantes y que hay que podar a mediados de verano. En este tiempo lo que haremos será rebajar el tallo floral hasta abajo, dejando las plantas con todo su verdor.

Resumiendo, aquellas gramíneas que se quedan completamente pajizas durante el otoño-invierno las tendremos que cortar a ras, una vez que llegue el final del invierno. A las que mantengan el verdor, sólo les podaremos los tallos florales.