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Preparar semilleros para la siembra

Preparar semilleros para la siembra

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En esta sección de horticultura vamos a preparar semilleros para la siembra de diferentes variedades de lechugas, acelgas, y algunas hierbas para las ensaladas como la rúcula o los canónigos.

Tenemos preparadas unas bandejas de plástico individuales que hemos guardado de compras de plantones de hortalizas; también se pueden utilizar otro tipo de bandejas como las de plástico transparentes donde vienen envueltas frutas y verduras o también podéis utilizar macetas de plástico simplemente. Pero éstas individuales son muy prácticas porque a la hora de trasplantar la planta se saca la raíz envuelta en tierra y así la planta no sufre tanto con el trasplante.

Semillero de lechugas, acelgas verdes, rúcula y canónigos

Hemos preparado dos variedades de lechuga, una roja y otra verde llamada batavía,  y las dos tienen forma de cogollo y se cultivan muy bien durante todo el año. La rúcula y lo canónigos no las vamos a sembrar en bandejas individuales sino en estas otras más grandes; las sembramos a voleo y luego trasplantaremos todo el conjunto directamente a la tierra.

Como sustrato hemos preparado una una mezcla de compost y estiércol, pero también se puede utilizar uno para semilleros. Vamos a llenar todas las bandejas con esta mezcla, e iremos colocando las semillas de lechugas y acelgas de una en una en cada bandeja. No hace falta enterrarlas demasiado, se colocan muy superficialmente. Las semillas de rúcula y canónigos las sembraremos a voleo, es decir, las esparcimos con cuidado sobre toda la bandeja y las cubrimos con tierra.

Después lo regaremos un poquito y lo vamos a colocar en este pequeño invernadero que tenemos en el jardín. Si no tenéis invernadero, podéis colocar todas las bandejas en un rincón de la terraza, o en algún lugar de vuestra casa donde no os estorbe. La cuestión es que estén protegidos del frío y de la lluvia. 

Los iremos regando cuando veamos que la tierra esté seca pero siempre con moderación. Cuando nuestras plantas alcancen unos diez centímetros, ya las podemos pasar al huerto, y si no tenéis un huerto las podéis trasplantar, por ejemplo, a una jardinera o a maceta y así podréis tener vuestras propias hortalizas en vuestra terraza.