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Implantar injertos en jardinería

Implantar injertos en jardinería

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¿Sabes cómo implantar injertos en jardinería? A continuación te explicas cómo se consigue y los diferentes tipos de injerto que nos podemos encontrar en jardinería. 

En ocasiones, las plantas tienen que hacer frente a enfermedades o suelos que no son propicios para su crecimiento y el único modo de que sigan desarrollándose es través de injertos. Es una forma de propagación asexual en el que la planta que saldrá adelante tendrá los mismos genes que la utilizada en el injerto. ¿Cómo se consigue? Uniendo una a otra para crear una nueva variedad o simplemente sobrevivir a una plaga. Lo más complicado en un injerto es conseguir que los tejidos de las dos plantas a unir estén contacto, ya que sus células no se mezclan sino por la formación de un callo en la zona del corte.

Desde Letsbrico nos dan los siguientes consejos sobre jardinería para poder realizar injertos según el tipo de planta que se quiera reparar o desarrollar.

Tipos de injertos

• Placa. Es uno de los métodos más sencillos de injerto, ya que consiste en colocar un trozo del mismo tamaño en una parte que hemos arrancado de la planta madre. La zona extraída quedará totalmente ‘reparada’ una vez colocada el trozo correspondiente de la segunda planta.

• Púa lateral. Generalmente para árboles frutales se puede utilizar este tipo de injerto en jardinería: de púa lateral. En ese caso, en un lateral hay que hacer una incisión de forma que haya una pequeña pestaña en la que poder colocar el injerto y que éste quede perfectamente en contacto.

• Corona. También para árboles, pero en este caso especialmente cuando están enfermos, se suele utilizar el método por hendidura conocido como corona. Es tan simple como cortar la rama en horizontal y hacerle un corte en vertical que separe la zona superior del tronco. En dicha hendidura, colocaremos los injertos que queramos y lo podemos proteger con betún caliente para injertar.

• Yema. Es similar al injerto de placa, pero en este caso el corte tiene una forma de ‘T’. si en el otro caso se colocaba una corteza del mismo tamaño en la hendidura, en este tipo se hace colocando una yema dentro del corte hecho en la planta madre. Este tipo de injertos se recomiendan hacerse entre los meses de abril a octubre ya que es cuando las yemas brotan con más facilidad.

• Inglesa. Como si una pieza rota se tratara y quisiéramos reparar, en el injerto conocido como a la inglesa, sólo hay que unir dos plantas haciéndoles un corte o muesca similar para que encajen a la perfección. Después, se cubre dicho corte con betún o barro para injertos.

• Aproximación. Como hemos dicho, lo importante es que ambas plantas queden en contacto, por eso una de las técnicas más utilizadas y sencillas de practicar es la de aproximación. Sólo hay que hacer un corte liso y un tanto profundo en la planta patrón y en la planta a injertar. Simplemente atándolas,  quedarán unidas y en contacto.

• Lengüeta. Este tipo de injerto es una mezcla de los dos anteriores: inglesa y de aproximación. Ya que en este caso se hace un corte diagonal en ambas plantas y se unen para que permanezcan en contacto.

Es importante que cuando se realiza el injerto, especialmente en los días posteriores, la planta esté con la humedad correcta. Del mismo modo, hay que controlar que no salgan otros brotes por la zona inferior del injerto; si salen, hay que quitarlos para no restar fuerza. Contra más compatibles sean las especies que se unen, más fácil será que esta práctica salga de forma adecuada.