Suelos y abonos

Texturas de la tierra

Texturas de la tierra

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La tierra tiene diferentes texturas que conviene conocer a la hora de realizar nuestras plantaciones.

En este briconsejo vamos a ocuparnos de la textura de la tierra. La tierra está compuesta principalmente por tres elementos: arcilla, limo y arena, que identificaremos por su tamaño.

Arcilla
Las partículas más pequeñas son precisamente las de arcilla y en seco resultan muy finas.

Limo
Un tamaño intermedio tienen las partículas de limo, que son un poco más gruesas que las anteriores.

Arena
Y las partículas de mayor tamaño en una tierra son las de arena y aportan ligereza y porosidad a la tierra.

Dependiendo del porcentaje de cada uno de estos elementos podremos diferenciar distintas texturas.

Textura arenosa
La tierra con textura arenosa es la que tiene un elevado porcentaje de arena, por tanto, será una tierra pobre, seca y el agua de riego se irá enseguida. Sin embargo, será una buena tierra para hacer un césped.

Textura arcillosa
En la tierra de textura arcillosa predominan las partículas de arcilla. Se distingue enseguida porque si la apretamos, la adherencia que le dan esas pequeñas partículas de arcilla hará que se quede fragmentada en grumos. Son tierras muy pesadas, retienen mucho la humedad, son difíciles de trabajar, pero muy ricas en nutrientes.

Textura franca
La textura óptima es la denominada textura franca, con igual porcentaje de arcilla, arena y limo. Son tierras fáciles de cultivar, ricas, retienen la humedad y resultan óptimas para desarrollar cualquier cultivo sobre ellas.

¿Qué podemos hacer si no tenemos una textura franca en nuestro jardín?

Si tenemos una tierra con textura arenosa lo ideal sería incorporarle un poco de arcilla, pero también podemos mejorarla aportando materia orgánica, que le proporcionará porosidad, riqueza y mejorará su textura.

En el caso de tener una tierra muy arcillosa, que suele ser lo más problemático porque es una tierra muy pesada, al tener unos poros tan pequeños y retener tanto la humedad, las raíces prácticamente no pueden crecer, se ahogan en estas tierras que dan problemas de encharcamiento.

Para mejorarla, cambiaremos el porcentaje incorporando arena, aportando mayor porosidad al tiempo que mejoramos la textura de la tierra. No olvidaremos incorporar materia orgánica, o una tierra orgánica que provenga de restos orgánicos, que actúe junto con la arena mejorando la tierra arcillosa y convirtiéndola en una tierra de textura franca.

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