Suelos y abonos

Materiales órganicos e inorgánicos usados para acolchar

Materiales órganicos e inorgánicos usados para acolchar

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Vamos a conocer los diferentes materiales para acolchado, diferenciando entre el orgánico y el inorgánico.

Hay dos tipos de acolchado, el orgánico y el inorgánico. El orgánico es el más utilizado, porque tiene un coste más bajo y además ofrece nutrientes a la tierra además de protegerla. El inorgánico incluye materiales minerales (piedras y gravas) y plásticos. No son tan económicos, pero tienen un valor decorativo mayor, ofreciendo amplias posibilidades con formas y colores variados. Una buena alternativa es combinar los distintos materiales entre sí, según la función que queramos que realicen.

Materiales orgánicos

Corteza de pino: Es un material de deshecho de la industria maderera que, debidamente triturada y cribada, constituye uno de los materiales de acolchado más accesibles que existen en el mercado hoy en día. Se puede comprar ya envasada en sacos pero, si vamos a necesitar grandes cantidades, también existe la posibilidad de comprarla a granel. La corteza de pino permite que la tierra conserve un grado de humedad perfecto, lo cual favorece el desarrollo de las raíces; además, debido a su pH ácido, las semillas de las hierbas no pueden germinar, evitando así su aparición.

Paja: Hoy en día es un subproducto agrícola que podemos encontrar en todo el país. La paja está formada por las hojas y tallos secos de los cereales, es decir, se trata de un residuo orgánico consistente que tardará varios años en descomponerse totalmente. Sin duda, es el acolchado más económico y, al igual que los otros materiales para acolchar, mantiene un grado óptimo de humedad. Su mayor inconveniente es que, al contrario de los otros aolchados no evita en la misma medida la aparición de hierbajos.

En cambio, su mayor ventaja es que, una vez descompuesta la paja, este acolchado aporta a la tierra una gran cantidad de materia prima que favorece el crecimiento de las plantas. Si optamos por la paja, es aconsejable añadir una capa de entre 10 y 20 cm. de espesor. Además, según se vaya descomponiendo, habrá que aportar nuevas capas.

Compostaje: Se fabrica triturando residuos orgánicos: restos de la poda, recortes del césped, hojas caídas... Además de muchas otras utilidades y ventajas, el compostaje se puede utilizar como material de acolchado. Retiene el agua manteniendo la tierra húmeda, añade nutrientes y microorganismos beneficiosos que ayudan al crecimiento óptimo de las plantas, controla la temperatura del suelo y reduce el crecimiento de la maleza. Además, es el material de acolchado más económico ya que se obtiene mediante el reciclaje de otros materiales del jardín o la huerta. Para usarlo como acolchado, extienda una capa de 3 a 10 cm. de espesor de compost grueso, que ofrece una cobertura mejor.

Materiales inorgánicos

Grava volcánica: Proviene de la trituración de rocas procedentes de zonas volcánicas. Es un material pétreo pero muy poroso, lo cual le aporta ligereza. En zonas volcánicas, como la isla de Lanzarote, por ejemplo, la grava volcánica se utiliza como acolchado de casi todos los cultivos. Tiene la cualidad de poder conservar el rocío matinal, aportando un grado de humedad a la tierra que permite el cultivo de muchas plantas en zonas casi desérticas sin necesidad de un riego excesivo. La grava volcánica resulta muy decorativa, aunque no es excesivamente económica y, sin duda, es el acolchado perfecto para jardines áridos compuestos por plantas crasas.

Gravas y guijarros de colores: Ofrecen protección al terreno y permiten una amplio abanico de posibilidades decorativas. Evitan en gran medida la aparición de maleza, pero es aconsejable colocar una malla antihierbas bajo la graba para asegurarnos. También se puede añadir un poco de abono de liberación lenta antes de realizar el acolchado, ya que las gravas no proporcionan nutrientes a la tierra.

Plásticos: La utilización de plásticos para acolchar es muy común en la agricultura, ya que están pensados para acolchar extensiones amplias. Con ellos se protege el terreno de las inclemencias del tiempo, evitando la erosión del viento y las lluvias. Además, se mantiene la humedad y se regula la temperatura del suelo. Existen varios tipos según su función: transparentes que conservan el terreno a una buena temperatura y favorecen el desarrollo de la plantación, opacos y oscuros para evitar el crecimiento de hierbas no deseadas, de doble cara con un lado negro y otro blanco que permite la reflexión de la luz...