Salud

Displasia de cadera canina (DCC)

Es una enfermedad hereditaria, que se transmite de madre a hijo a través de los genes, con lo que es muy difícil de erradicar convirtiéndose en una de las patologías más comunes entre las razas de gran tamaño, es decir, de más de 25 kg. que frecuentemente dolorosa

Sin embargo, esta enfermedad no es un problema de nacimiento. La displasia se desarrolla durante el crecimiento del cachorro, por eso es prácticamente imposible averiguar en un primer momento si será afectado por esta patología. Hay que esperar hasta los 3-4 meses para que se pueda realizar una prueba con resultados visibles y comenzar el seguimiento de la enfermedad.

Los factores que afectan al desarrollo de la DCC no están claros pese a que científicos, criadores y veterinarios llevan años investigando. Hoy en día se sabe que el medio ambiente y la nutrición influyen sobremanera en su desarrollo, favoreciendo o evitando su aparición.

El proceso de crecimiento de los perros de raza grande es muy rápido y por eso necesitan una alimentación específica en todas las fases de crecimiento. Cuando son cachorros deben tomar un alimento con mucha proteína cárnica, un ingrediente que irá disminuyendo según vaya creciendo, aunque en general, para que un perro esté sano debe tener una nutrición equilibrada, con buenas fuentes de proteínas cárnicas, minerales, vitaminas, hidratos de carbono... 

Esto ayudará a prevenir la displasia de cadera, porque sus articulaciones y sus músculos se formarán mucho mejor durante el crecimiento, y además aumentará la inmunidad del animal frente a otras enfermedades y alergias, proporcionándole una vida más saludable.

Además, que el perro mantenga un peso equilibrado es muy importante para que pueda sobrellevar mejor la enfermedad y tenga menos dolores, cuanto menos peso tengan que aguantar las caderas, menos esfuerzo realizarán las articulaciones. Por tanto, debe mantenerse en un peso adecuado.

Los síntomas de la displasia de cadera pueden variar de un perro a otro. En los casos más leves puede que no se llegue a observar ningún síntoma, mientras que en los más graves pueden llegar hasta el límite de no poder moverse. En general, les cuesta más caminar y levantarse, caminan de manera costosa, apenas pueden saltar, correr o subir escaleras y notan molestias o dolores al estirar sus cuartos traseros. Normalmente, en un 90% de los casos, afecta a ambas caderas por lo que es bastante inusual aquellos casos de perros que cojean sólo de una extremidad.

No existe una solución general y válida en todos los casos, si no que se tienen que estudiar los factores propios de cada animal (edad, tamaño, salud general...) para poder escoger el mejor tratamiento.

Por lo tanto, es fundamental que en caso de que tu mascota sufra displasia de cadera o pienses que puede llegar a sufrirla, te pongas en contacto con un profesional que estudie su caso y te informe de las opciones disponibles para combatirla o para reducir su incidencia en la medida de lo posible.