Embarazo

Pruebas para detectar anomalías en el feto

Pruebas para detectar anomalías en el feto

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Las pruebas invasivas se realizan para saber si el bebé tiene algún tipo de anomalía cromosómica como por ejemplo, Síndrome de Down.

Hay 2 tipos de pruebas, la amniocentesis (la más común) y la biopsia corial. La diferencia técnica entre las 2 es que en la amniocentesis se toma una muestra del líquido amniótico y en la biopsia corial se extrae una biopsia de la placenta. Otra diferencia es que la biopsia corial se puede hacer antes, a partir de las 11 semanas y hasta las 15 semanas de embarazo, mientras que la amniocentesis se realiza a partir de la semana 16. Ambas tienen un riesgo de aborto de 1%.

Ambas pruebas se realizan con una aguja muy fina y duran 1 ó 2 minutos. Una vez que se obtiene el material necesario se estudian los cromosomas del feto para saber si hay alguna anomalía en ellos. En el caso de la amniocentesis se estudian las células que hay flotando en el líquido amniótico que proceden del tejido fetal o del tejido placentario. En el caso de la biopsia corial se estudian los cromosomas de la placenta que tienen el mismo origen que las células del feto. Por tanto, ambas pruebas sirven para informar sobre los cromosomas del feto.

Aunque la anomalía cromosómica más conocida es la del Síndrome de Down, hay muchos otros tipos. Hay un grupo de anomalías, por ejemplo, que resulta mortal para el feto (conocidas como el sindrome de Edwards o de Patau) y otro grupo de anomalías que no suponen ningún tipo de impedimento para desarrollar una vida normal.

Estos son algunos consejos médicos sobre las pruebas para detectar anomalías en el feto.