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Mi hijo tiene fiebre

Mi hijo tiene fiebre

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Es probable que durante los primeros meses de vida los más pequeños de la casa tengan fiebre. El termómetro será nuestro fiel aliado. Sobre todo en invierno, los catarros, gripes, amigdalitis y bronquitis son constantes. Por ello, la fiebre es un término que tendremos muy presente durante la primera etapa de nuestros bebés y por ello hay que vigilarla.

Pero ¿qué hacemos si nuestro hijo tiene fiebre? El hecho de tener fiebre significa que nuestro organismo produce defensas para luchar contra los virus y bacterias que producen infecciones. Es importante saber que lo principal es aliviar el malestar que produce la fiebre, no tanto el hecho de que el niño vuelva a tener la temperatura normal. Y sobre todo, saber la causa que está produciendo esta fiebre. 

A continuación, vamos a tratar el cómo actuar y dar algunos consejos sobre la fiebre. En primer lugar, decir que la fiebre no es una enfermedad, como ya hemos dicho anteriormente, es un mecanismo de defensa. No tenemos que alarmarnos, porque la fiebre no produce ceguera, ni sordera, ni daños cerebrales, ni nada por el estilo, no dejemos que nos alarmen

Para tratar la fiebre podemos utilizar ibuprofeno y/o paracetamol, o una combinación de ambas cada 4-6 horas (alternando, no las dos medicaciones a la vez). Debemos tener en cuenta a la hora de administrar la medicación la edad y el peso del niño

Las duchas y los baños, los paños, húmedos, etc. no están aconsejados, al igual que abrigar en exceso o desnudar al niño. Muy importante es que esté bien hidratado, con lo que el agua y el suero van a ser dos piezas fundamentales a la hora de evitar la deshidratación del pequeño

Si observamos que la fiebre no remite en 3-4 días es recomendable acudir al pediatra. Además, tenemos que fijarnos en diferentes detalles si nuestro hijo tiene fiebre: irritabilidad, llanto, vómitos, diarrea, si no orina, manchas en la piel (que no desaparecen al estirar la piel del alrededor), rigidez en el cuello, etc. 

Y por supuesto, cualquier duda, acudir al centro médico más cercano a que nuestro hijo sea revisado por un pediatra.