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Cómo actuar ante los celos entre hermanos

Cómo actuar ante los celos entre hermanos

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Cómo actuar ante los celos entre hermanos, porque cuando un nuevo niño llega a nuestra vida todo cambia y hay que saber cómo manejar la situación, sobre todo la relación con el resto de hijos.

He tenido un hermano. Me dicen que es divertido y que me lo voy a pasar muy bien. Pero... yo ahora mismo... no le veo la gracia. No se la veo porque todos le hacen caso a él. Está todo el día con Mamá, con mi Mamá. También es la suya, pero antes que suya fue mía, y ahora... casi todo el rato está con él.

Ya sé que es pequeño, un bebé. Y le quiero. Pero a veces me molesta. Cuando llora, cuando quiero jugar con mi Mamá y no puede porque le está dando de comer... cuando necesito un abrazo y no se da cuenta... porque está con él... Eso es lo que me pasa.

Me dicen que estoy raro. Pero no estoy raro, estoy... preocupado. Yo también me puedo preocupar, ya soy mayor. ¡También tengo dos primos! Mi primo pequeño le quita los juguetes a su hermano, que es más mayor. Y un día le rompió un dibujo, que lo vi yo. Yo no quiero que me pase eso. ¿Me pasará?

Yo quiero tener un hermano para jugar, pero no un hermano para que me quite las cosas. Se lo voy a pedir a los Reyes.

Cuando pensamos en tener otro bebé, una de las cosas que nos preocupa, es saber si los celos estarán presentes entre ellos o cómo los podremos sobrellevar.

¿Son negativos los celos?

Tendemos a pensar en los celos como algo negativo o incluso patológico. Un niño que tiene celos de su hermano, es un niño que siente, que demanda afecto. Un niño al que le notamos un cambio cuando ha tenido un hermano, es un niño que exterioriza su preocupación, que nos cuenta su malestar, un niño que expresa.

En ocasiones, tendemos a rechazar su conducta enfadándonos con ellos o intentando explicarles que no hay un motivo real para que se sientan así, que el trato que recibe uno, lo recibe el otro. Pero lo cierto es que la educación de los hijos, no es igual ni debe serlo.

Ignorar o recriminar un cambio de actitud o una demanda, es castigar su emoción. Es confundirle, es mandarle un mensaje contradictorio de "Aquí no ha pasado nada". Es invitarle a que otra vez no nos lo cuente y se lo guarde "dentro", para él sólo. Para cuidar su bienestar emocional, los niños necesitan contar a alguien que les escuche, a alguien que les quiera, que les entienda y que les recoja.

¿Cuál es la forma correcta de actuar?

Prevenir

Cuando llega un bebé a casa, todos los miembros de la familia se tienen que adaptar y resituar para buscar su sitio, para encontrar su espacio. Lo ideal es anticiparse para que dé tiempo a prevenir y a resituar las posibles falsas expectativas.

Hay pequeños detalles que pueden darle al hermano mayor el protagonismo que necesita haciéndole partícipe de pequeñas decisiones que a él le resulten significativas. A veces, tendemos a preparar la llegada del bebé "entre adultos", y los niños tienen mucho que decir y que aportar. Deberían tener el derecho de poder "contagiarse" de nuestra ilusión y disfrutar el proceso.

Ofrecerle "elegir" el color de pintura de la habitación entre dos que hayamos preseleccionado, ir de compras con él y que sienta que puede opinar y decidir, preguntarle cosas como: "¿Cómo crees que será tu hermano?", "¿Qué crees que le gustará hacer?", "¿Crees que necesitará alguna cosa?", nos ayudarán a valorar cómo está llevando el proceso.

También podemos preparar la llegada del bebé con un álbum de dibujos que ayudarán al niño a ir asimilando e interiorizando que en breve, él mismo podrá darselo a su hermano como regalo de bienvenida. Es conveniente acompañar el proceso con verbalizaciones y muestra de afecto donde le quede claro que él, es importante y que siempre lo va a ser, que no hay nada que pueda cambiar lo que le queremos porque nuestro amor es incondicional.

Otra de las cosas que conviene compartir y verbalizar con nuestro hijo es la ubicación de la cuna del bebé. Podemos utilizar cuentos para dirigir de forma que sea él mismo quien "busque" el mejor espacio para que su hermano duerma. Este tipo de cosas, favorecerán que más adelante, no las conciba como impuestas si no consensuadas, lo que le hará no estar "en guardia" o en alerta.

Los meses de embarazo, nos dan "ventaja" y nos permiten hablar con nuestro hijo de las necesidades de un bebé, de sus ritmos y de sus ciclos. Utilizar fotos y vídeos de cuando él era bebé, le ayudará a entender que él también fue lactante y que fue una época en la que necesitaba una atención delicada e intensiva. Practicar con un muñeco y jugar a "mamás y a papás" favorecerá la creación de un vínculo fuerte, sano y duradero.

Convivir

El bebé ha nacido y es un momento crucial, delicado e importante para toda la familia. Habla con tu entorno más cercano, deja que sea tu hijo mayor quien les "presente" a su hermano. Dale la oportunidad de que sea él quien les explique dónde están sus cosas, si duerme mucho o no, si toma pecho o biberón... Esto le hará sentirse protagonista dentro de la nueva situación, siendo parte activa y no un espectador de la "película".

Cuando llegue el momento de llegar a casa por primera vez con el bebé, déjale a tu hijo mayor que sea él quien le meta en casa. Ayúdale si es necesario, pero déjale ser grande dejando que le explique cómo es la casa y dónde están las cosas.

Cuando sea posible, busca espacios "a solas" donde tu hijo mayor pueda disfrutar de momentos íntimos con mamá y con papá para que no sienta que esa parte se ha perdido. Permítele que ayude en el baño del bebé, en el cambio de ropa y pañal... dale el lugar que le corresponde y déjale que sienta que puede aportar.

Intenta crear un clima cálido donde las risas, las sonrisas y las caricias estén presentes. Le facilitará asociar los momentos que pasa con su hermano como algo positivo. Cuéntale anécdotas de cuando él tenía esa edad, de cómo crees que jugarán cuando el bebé crezca y de lo importante que es para él, de lo que se van a reír juntos...

Intervenir

En la convivencia, puede haber peleas o discusiones entre hermanos. Siempre y cuando estás no interfieran a la convivencia diaria y puedan resolverse en casa, entran parte de la dinámica habitual de la edad. Si consideramos que hay algún miembro familiar que sufre o que el día a día se hace difícil de gestionar, es interesante solicitar una opinión profesional.

Hay que tener en cuenta que los celos pueden darse de forma bidireccional: del hermano mayor hacia el pequeño y viceversa. Ser el hermano pequeño, no inmuniza de los celos, que pueden sentirse por ejemplo porque el hijo mayor, tiene edad para hacer un mayor número de actividades, meterse más tarde a la cama o comer un chicle.

Independientemente de quién esté sintiendo celos, se debe de atender recogiendo al niño, entendiendo su dolor, su frustración y poniendo palabras a lo que siente. Conviene evitar verbalizaciones similares a "qué celoso eres" o "siempre te peleas con tu hermano " y prestar atención a poner los límites de forma adecuada, independientemente de que estos generen celos o no.

Para el bienestar emocional es mejor utilizar distractores que buscar un enfrentamiento directo y en ocasiones, decir "Aunque a veces te sientas así, con esta rabia y estos celos, cuando se te pasen, otra vez jugareis juntos. Porque sé que os queréis, y porque tan importante eres tú para él como él para tí".

Crecer no siempre es fácil. Compartir tampoco. @educaemocio

Gracias a Izaskun Valencia autora del blog Educación Emocional por compartir con nosotros esta excelente información que ayudará a padres y madres.