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Cuida tus pies con un buen calzado

Cuida tus pies con un buen calzado

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Cuida tus pies con un buen calzado. Para lucir unos pies bonitos y sanos por mucho tiempo hay que escoger los zapatos más adecuados a las necesidades de cada uno.

Aunque la industria del calzado cada vez juega más con los conceptos de diseño y confort, no resulta nada fácil encontrar un zapato bonito y a la vez cómodo. Muchas veces nos dejamos llevar por las modas, por los estilizados tacones y en ocasiones sufrimos las consecuencias. Si no utilizamos el calzado adecuado pueden aparecen distintas afecciones como juanetes, callos, dedos martillo...

Por eso, el calzado deber ser, ante todo, confortable. Tiene que ser amplio y ofrecer un buen apoyo y estabilidad a todo el pie, sujetando perfectamente los talones. Además, debe ser ligero y no entorpecer tus movimientos. La suela ha de amortiguar el choque de los talones con el suelo al caminar. Deberás elegir siempre un calzado con un poco de cuña o goma de 3-4 cm, el zapato plano no es bueno para nuestra espalda y un tacón muy alto tampoco.

A la hora de elegir el calzado has de tener en cuenta la forma de tu pie. Existen tres tipos:

  • El pie griego, donde predomina el segundo dedo (junto al dedo gordo).
  • El pie polinesio o cuadrado, en el que todos los dedos están casi a la misma altura.
  • El pie egipcio, el dedo gordo es el más largo.

También has de tener en cuenta la forma del empeine o la curvatura de la planta del pie. En este sentido hay también tres tipos:

  • Pies pronadores: tienden a pisar hacia dentro.
  • Pies supinadores: al contrario de los pronadores, pisan hacia afuera.
  • Pies neutros: no hay desviaciones en el apoyo.

Estos rasgos son diferentes en cada persona, así que tendrás que fijarte bien en las características de tu pie para poder elegir un buen calzado. En el mercado puedes encontrar distintos modelos específicos para cada uno de estos tipos.

Otor factor importante es la medida del zapato o zapatilla que vayamos a comprar ya que los números varían de un fabricante a otro. Por eso, para saber cuál es tu talla, pruébate siempre los zapatos y asegúrate de que no te aprietan demasiado ni te quedan demasiado holgados. Ten en cuenta que la medida del pie no es la misma al principio o al final del día, en verano o en invierno, pues con el calor se hinchan ligeramente. Fíjate también en que la mayor parte de la planta de tu pie esté en contacto con el interior del zapato.

Piensa en la utilidad que vas a darle al calzado que vas a adquirir, si lo vas a llevar durante muchas horas al día o sólo para ocasiones puntuales. No es lo mismo usarlos para dar un pequeño paseo, que trabajar con ellos o llevarlos al gimnasio.

En cuanto al material, en el mercado hay una gran variedad: de piel sintética, tejidos que favorecen la traspiración del pie, los que evitan la entrada de agua... Por ello, es fundamental determinar la época del año en la que se van a usar los zapatos o el clima de tu ciudad. Los más apropiados son los elaborados con materiales transpirables y resistentes.

Si te calzas correctamente, tus pies te lo agradecerán y quizá, de vez en cuando, puedas subirte a unos tacones de vértigo, sin que tu salud se vea resentida.

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