Remedios naturales

Combatir el acné con tomillo

El tomillo es una hierba con muchísimas aplicaciones que pueden resultar bastante beneficiosas para el cuidado de nuestro organismo. Entre ellas, su acción antiséptica puede ser utilizada para acabar con las bacterias que mantienen a los granos en actividad, siendo una opción incluso mejor que varios productos presentes hoy día en el mercado para combatir granos y espinillas.

En este caso vamos a tratar en concreto el efecto de esta hierba medicinal sobre el acné. Se trata de un trastorno muy presente en jóvenes que atraviesan la etapa de la adolescencia, una edad en la que un 85% se ve afectado por este problema. Existe el riesgo de la aparición de cicatrices, pues en este caso su presencia no desaparecerá tras curar el acné, sino que dejará manchas en forma de pequeñas cicatrices que no siempre se pueden eliminar con éxito, ni siquiera con los tratamientos más modernos de estética.

La clave del efecto atenuante del tomillo sobre el acné es su propiedad antibacteriana, algo importante si tenemos en cuenta que el acné se origina como infección de la piel. Precisamente, entre diferentes plantas medicinales que tienen efectos similares, el tomillo resulta uno de los que actúa con mayor rapidez y eficacia sobre la bacteria que origina el acné.

El único inconveniente que presenta este remedio natural, es la posible irritación que puede ocasionar la aplicación de la planta sobre la piel durante varios minutos. Sin embargo, esto es algo que también suelen ocasionar la mayoría de los productos cosméticos que se comercializan como soluciones contra el acné. Pero en el caso del tomillo, contamos para contrarrestar este efecto negativo sus propiedades antiinflamatorias, de modo que esta propiedad mitiga la propia irritación cutánea de su aplicación, de modo que su uso prácticamente no presenta contraindicaciones, pues encontramos más beneficios que problemas derivados de su uso.

Cómo aplicar correctamente el tomillo sobre la piel

Hay varias formas de aplicar el tomillo sobre la piel. Una de ellas es conseguir en el mercado una bolsa de tomillo, o dejar secar unas cuantas hojas cortadas de la planta. Con una cucharada de tomillo seco hervida durante 10 o 15 minutos en agua bastará. Luego de este tiempo el agua comenzará a tomar un color marrón claro. Desde ese momento ya puedes aplicarla sobre tu cara con un algodón humedecido, aunque quizá prefieras dejarlo reposar unas horas o unos días para que el tomillo se mezcle mejor.

Conviene aplicarla al levantarte después de lavar y secar tu cara. Este tónico mantendrá tu piel libre de grasa y suciedad. Esta infusión de tomillo también puede combinarse con una cucharadita de arcilla para crear una mascarilla facial. Esta mascarilla deberá ser aplicada por sólo 20 minutos y luego lavar con abundante agua tibia. Al poco tiempo los granos se empezarán a secar y tu piel se sentirá mucho mejor.