Rostro

Efectos de la contaminación en la piel

Efectos de la contaminación en la piel

Lucir un rostro deshidratado, con falta de luminosidad, arrugas o manchas son algunas de las consecuencias de respirar un aire de baja calidad.

La piel, el órgano más grande de nuestro cuerpo, tiene como función proteger nuestro organismo del exterior. Una capa protectora que resulta afectada como consecuencia de la baja calidad del aire que respiramos.

Para comprender cómo es el proceso que sufre la piel, es importante conocer cuáles son las parte que la forman. La piel es un órgano compuesto por la hipodermis, la dermis y la epidermis, esta última, al tratarse de la capa superficial, es la que mayor número de agresiones externas sufre.

La hipodermis es la capa de la piel que contiene las células de grasa, la dermis el tejido elástico y con fuerza, y la epidermis, la capa superior de la piel. La epidermis es la primera capa que nos protege de los agentes externos y que sufre las consecuencias de la polución.

Para que la piel pueda ejercer de barrera protectora frente a las agresiones ambientales, es importante que esté en perfectas condiciones. De lo contrario, las sustancias toxicas causarán daños en la piel con mayor facilidad.

Además, es importante tener en cuenta que la contaminación también provoca que haya un incremento de alergias en la piel, es el caso de la aparición de eccemas, erupciones, dermatitis atópica, psoriasis, entre otros.

Dado que nuestra piel actúa como capa protectora contra los agentes externos, es la primera en sufrir las consecuencias de la baja calidad del aire.

La baja calidad del aire que respiran, sobre todo, aquellas personas que viven en grandes ciudades, provoca que, a la larga, el cutis se ensucie, sufra un envejecimiento acelerado, luzca deshidratado, con falta de luminosidad, poco uniforme, con arrugas y manchas.

Las principales sustancias contaminantes del aire que afectan a nuestra piel provienen de la combustión de los vehículos, conocidos como hidrocarburos aromáticos, además de compuestos orgánicos volátiles, óxido de nitrógeno y el humo del tabaco.

Para evitar que todos estos factores afecten al bienestar de nuestra piel es fundamental seguir una rutina de cuidado de la piel diaria.

Además, llevar una dieta sana y equilibrada para que nuestra piel absorba los nutrientes que necesita y seguir una rutina de limpieza e hidratación diaria es fundamental para hacerle frente a los efectos de la polución.

En definitiva, una exposición repetida de nuestra piel a estas sustancias provoca problemas cutáneos por lo que es fundamental proteger nuestra piel de estos agentes.

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