Pescados y mariscos

Receta de Salmonetes con salteado de cebada

Receta de Salmonetes con salteado de cebada

Autor: Karlos Arguiñano

Salmonetes con salteado de cebada: una receta elaborada por el cocinero Karlos Arguiñano en la que combinamos un pescado como es el salmonete con un delicioso salteado de cebada.

Ingredientes (4 personas) para la receta Salmonetes con salteado de cebada:
  • - Para 4 personas:
  • 4-8 salmonetes (según tamaño)
  • 100 gr. de cebada
  • 1 cebolleta
  • 1 pimiento verde
  • 1 zanahoria
  • agua
  • aceite de oliva
  • sal
  • pimienta negra
  • cebollino
  • perejil
Elaboración de la receta Salmonetes con salteado de cebada:

Para hacer el caldo, retira las cabezas, colas y espinas a los salmonetes y saca los lomos (resérvalos). Pon los despojos de los salmonetes en una cacerola con agua hirviendo y sal y añade un manojo de perejil. Cocina durante 10-15 minutos y vete retirando la espuma que quede en la superficie. Cuela el caldo.

Lava la cebada (para eliminar las impurezas) y ponla en una olla rápida con el caldo de los salmonetes. Sazona, cierra la olla y cocina al 2 durante 15 minutos a partir de que empiece a salir el vapor. Escurre y reserva.

Corta la cebolleta, el pimiento verde y la zanahoria en juliana fina y ponlos a dorar en una sartén con un chorrito de aceite. Sazona y cocina hasta que se pochen bien todas las verduras. Añade la cebada y saltea.

Salpimienta los salmonetes y ponlos con la piel hacia arriba en una placa de horno barnizada (para que no se pegue el pescado) con un poco de aceite. Dales un poco de brillo por encima con una brocha mojada en aceite y hornea a 200ºC, durante 5 minutos.

Coloca un cortapastas cuadrado en el centro de un plato, rellena la base con el salteado de cebada y añade encima lomos de salmonete. Desmolda y esparce por el plato unas tiras de cebollino.

Consejo

Los salmonetes más pequeños son perfectos para frituras y los grandes ideales para la plancha y el horno. Si tienes que conservar un pescado más de 24 horas antes de cocinarlo, lo mejor es guardarlo en el frigorífico recubierto con sal gorda y tapado con un paño empapado en vinagre.