Cinco mitos sobre la cosmética natural que no sabes

Cinco mitos sobre la cosmética natural que no sabes
La belleza es algo que nos apasiona a todas y siempre estamos buscando fórmulas que nos hagan vernos mejor. Muchas veces desde una perspectiva saludable y sostenible. Aquí os vamos a contar qué mitos esconde la cosmética natural que hacen que la cosmética tradicional no sea "tan mala".
1. La cosmética natural no tiene tóxicos

La cosmética natural, ni la no natural tienen tóxicos. Los tóxicos están prohibidos por la Unión Europea, por lo que cualquier producto cosmético puesto en el mercado está obligado a declarar los ingredientes que utiliza y sus porcentajes ante la autoridad competente de la Unión Europea.

Así que ni la cosmética natural los lleva ni la no natural.
2. La cosmética natural no lleva conservantes

Cualquier producto cosmético sea natural o no, y especialmente aquellos que estén formulados en base agua, deben llevar conservantes. No los llevan por gusto, sino porque cualquier producto puesto en el mercado tiene que mantener sus propiedades, ya no sólo durante la producción y uso sino durante su estancia en el lineal.

Ahora bien, existen productos que tienen acción conservante pero que no es su principal función por lo que no aparecen dentro del catálogo de conservantes. Por este motivo, hay productos que pueden ponerse en el mercado como "Sin conservantes". El problema de este tipo de compuestos es que al no ser su función principal, su efecto conservante no es tan potente.
3. La cosmética que compro en el mercadillo es más natural, más sana y más ecológica

Ojo con los productos que se compran en mercadillos. Muchos de ellos están realizados de forma artesanal, los ingredientes no están declarados ante las autoridades y no podemos tener la confianza de que los productos hayan sido utilizados en las proporciones adecuadas y que, además, sean los autorizados por la legislación.

Por ejemplo, hay aceites esenciales que tienen sus porcentajes muy regulados porque pueden ser irritantes. Y si además, no llevan conservantes, el festival de bacterias que habrá en tu crema, almacenada en tu baño con la temperatura cálida puede ser espectacular.
4. Los extractos naturales son mejores que los sintetizados en laboratorio

Los extractos naturales son una buena base para trabajar y obtener compuestos muy eficaces en laboratorio, pero no quiere decir que sean mejores. El que algo sea natural no quiere decir que la naturaleza lo haya creado para que sea inocuo y nos ayude. La cicuta es natural pero es venenosa. Los aceites esenciales, en general, no se recomiendan durante el embarazo o la lactancia, ni en personas con problemas de alergias o melasmas.

Si retomamos el ejemplo anterior del aceite de árbol de té, el extracto natural se compone de muchos compuestos que son alérgenos. La química de laboratorio nos permitiría elegir el mejor compuesto de aceite de árbol de té sin la actividad alérgena. El extracto natural no tiene por qué ser mejor.
5. La cosmética natural es más sostenible

La extracción de principios activos a partir de plantas es una de las bases del avance de la cosmética y la farmacia, pero muchas veces se encuentran en cantidades irrisorias. Para su uso en las dosis adecuadas hace falta más cantidad de la contenida en una planta, así pues, si tenemos que recolectar tantos productos para generar cosmética, los ecosistemas se ven gravemente afectados.

Si por el contrario somos capaces de aislar el principio activo y después sintetizarlo con técnicas de química verde y sostenible, podemos tener cremas para la cara y el cuerpo perfectamente sostenibles sin tocar una planta del medio natural.