Palitos de patata y queso

Un aperitivo o entrante diferente que acompañado de alguna salsa es una delicia para el paladar. Además es fácil y delicioso. Las patatas fritas gustan a todo el mundo, pero así se disfrutan mucho más porque el interior es tierno y el exterior ligeramente crujiente. Las burbujitas de queso quedan crujientes y le dan un toque especial a este aperitivo que seguro te va a encantar.
Ingredientes

  • 500 gr patatas 
  • 100 gr. (10 cucharadas) Maizena o almidón de maíz (tener un poco más por si hace falta) 
  • 1/4 cucharadita orégano seco 
  • unas hojitas de perejil 
  • 80 gr. queso rallado Gouda (puede ser otro) 
  • abundante aceite de girasol para freír (puede ser otro)
  • pimienta negra recién molida (al gusto)
  • sal (al gusto)

Elaboración
Pelar y trocear las patatas en trozos regulares, ponerlas en una olla y cubrirlas con agua. Se añade un poco de sal y se cuecen a fuego medio durante unos 20 o 25 minutos, o hasta que estén tiernas.

Seguido se retiran del agua y se dejan enfriar al menos durante 15 minutos. Cuando las patatas están frías se ponen en un recipiente amplio (es conveniente probarlas de sabor por si hay que rectificarlas de sal).

Se aplastan hasta reducirlas a puré y se añade el orégano, la pimienta molida (al gusto), la Maizena, el queso rallado y el perejil picado muy menudo.

Amasamos con la mano hasta integrar todos lo ingredientes y formar una masa consistente y un poco dura (si es necesario se puede añadir un poco más de Maizena hasta que tenga la consistencia adecuada, que no se pega a las manos y que se puede trabajar fácilmente).

Es conveniente dejar reposar la masa mínimo 15 minutos en la nevera. Después del tiempo de reposo formamos los palitos con las manos untadas ligeramente con Maizena.

Cogemos una porción de masa y formamos una bolita. A su vez damos forma de cilindro de unos 10 cm de largo y un centímetro de grosor aproximadamente y los dejamos sobre una bandeja.

Ponemos abundante aceite en una sartén y cuando esté bien caliente pero sin humear freímos los palitos por tandas de pocas unidades hasta que estén dorados.

Es normal que se vayan formando pequeñas burbujas de queso (según el tipo de queso se harán más o menos burbujas). Aunque si el queso es un queso seco, incluso puede que no se haga ninguna.

Se suelen pegar unas a otras, por lo que se pueden ir separando fácilmente. Una vez dorados se retiran a un plato con papel de cocina (para que absorba el excedente de aceite) y cuando los tengamos todos fritos, los servimos enseguida con alguna salsa barbacoa, Ketchup o mayonesa.

¡Probarlos, os van a encantar!