Hígado encebollado (con método para que no adquiera ningún sabor desagradable)

Receta de hígado encebollado (fuente de hierro) en este caso de ternasco. Explico la formula para que no adquiera ningún sabor extraño, que es lo que a cierta gente les echa para atrás este tipo de recetas. ¡Y lo que se pierden! porque está buenísimo...
Ingredientes

  • 300 gr. hígado de ternasco (o el que más os guste) 
  • 20 gr. harina 
  • 2 cebollas 
  • 150 ml. caldo pollo/cocido
  • 50 ml. vino viejo

Elaboración
Lo primero que tenemos que hacer es limpiar el hígado en agua muy fría, para desangrarlo lo máximo posible, lo secamos muy bien y reservamos en la nevera. Mientras cortamos la cebolla en juliana, la pochamos en aceite de oliva, le ponemos el punto de sal.

Cuando esté lista, la separamos a los bordes de la sartén, añadimos un poco de aceite de oliva, y metemos la harina y la sofreímos 1 minuto, removemos, echamos el caldo, y esperamos ha que hierba 1 minuto y reservamos.

Ahora cortamos el hígado a trozos pequeños, este es el método para que no adquiera ningún sabor extraño, tenemos que calentar la sartén a todo la potencia que pueda nuestra cocina, una vez esté bien caliente meter un chorro de aceite, esperar a que se caliente, y meter el hígado, lo salamos.

Hay que hacerlo en una sartén amplia, que no se amontone, si no hacerlo en varias veces. Se tiene que sellar muy rápido, que el agua se evapora rápidamente para intentar conseguir los aromas y sabores de la reacción de Maillard.

En 2 minutos deberá estar listo, le agregamos el vino, 30 segundos de hervor. Ahora mezclamos todo con la cebolla que teníamos reservada, calentamos y que "borbotee" 1 o 2 minutos. Ya tenemos nuestro hígado. Con una textura y sabor perfectos.

Espero que os guste. ¡Saludos!