Pollo rustido con ciruelas y orejones

Si hay una receta tradicional para el día de Navidad en Catalunya es el pollo rustido con ciruelas y orejones o también llamado pollo a la catalana. Una receta de antaño que se hereda a través de los fogones familiares y aunque casi siempre se prepara de la misma manera, en cada casa se pone su toque personal. Con este auténtico plato festivo todo son ventajas y lo más importante es que se puede cocinar con antelación siendo más gustoso si cabe. Como todo buen guiso que se precie, sobre todo el rustido, está mucho mejor de un día para otro. Todo está más concentrado y mucho más sabroso. Un rico plato que nos traerá los aromas de las cazuelas de nuestras madres y abuelas.

Ingredientes

  • 1 pollo a poder ser de corral 
  • 1 cebolla grande 
  • 6-8 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel 
  • 1 rama de canela
  • 6- 8 ciruelas deshidratadas
  • 6-8 orejones
  • un puñado de piñones
  • 1/4 de vaso de ratafía (o cualquier licor de hierbas) 
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • 1 litro de agua o caldo de pollo
  • sal
  • pimienta negra 
  • aceite de oliva

Elaboración

1. Lo primero será salpimentar bien los trozos de pollo que habremos cortado en cuartos. Esto nos ayudará en la cocción y posteriormente al servirlo.

2. Vamos a dorarlo en una cazuela con un fondo de aceite al que añadiremos una nuez de mantequilla que nos ayudará a obtener una piel muy crujiente y un dorado espectacular.

3. Una vez lo tengamos dorado (no hace falte que este cocinado del todo), lo retiramos y reservamos.

4. En ese mismo aceite (retira parte de él si el pollo ha soltado mucho) sofreímos la cebolla cortada grosso modo, los ajos, sin pelar y partidos por la mitad, la hoja de laurel y la rama de canela. Vamos a ir removiendo hasta que la cebolla empiece a transparentar. Llegados a este punto, puedes pelar los ajos y retirar la hoja de laurel.

5. Volvemos de nuevo el pollo a la cazuela (no olvides los jugos), damos unas vueltas para integrar el conjunto y vertemos la ratafía junto con el vino blanco.

6. Dejamos evaporar el alcohol a fuego fuerte y seguido, cubrimos el pollo con agua. Recuerda que puedes usar caldo de pollo también. Vamos a dejar que rompa a hervir y bajamos el fuego. Como buen guiso que se precie, hay que hacerlo a fuego lento.

7. Cuando la carne no oponga resistencia a la punta del cuchillo, agregamos las ciruelas, los orejones y los piñones. Puedes ponerle también almendras, pasas y avellanas.

8. Dejamos que se hidraten bien las frutas en el guiso (unos 15 minutos) y apagamos ya.

9. Recién salido del fuego está para no parar de mojar pan pero al día siguiente, está para rechupetearse los dedos unos a uno. Pruébalo y cuéntame.