Pan integral de espelta casero

Hoy os traigo un pan integral de espelta con semillas riquísimo. Es muy saludable, rico en vitaminas, minerales y fibra de buena calidad. Ese tipo de harina proviene del trigo que no ha sido manipulado ni cruzado con otras variedades de trigo. La espelta es conocida por su contenido en minerales, vitaminas (B y E) y aminoácidos (8). Debido al contenido de vitamina B2, nuestro organismo asimila mucho mejor los aminoácidos. Un elemento muy importante que contiene la espelta es el triptófano, que contribuye al bienestar mental y emocional de la persona, lo que quiere decir que es un aminoácido importante en los casos de depresión y decaimientos. Además de todo esto tiene un alto contenido en fibra, que es muy importante para el estreñimiento, y ácidos grasos esenciales que ayuda al buen funcionamiento del celebro. Así que yo os aconsejo que preparéis vosotros mismos en casa este rico pan. Solo seguid bien los pasos de la receta y os va a resultar un pan esponjoso y muy sabroso. Os voy a dejar la lista de los ingredientes, pero antes quería deciros que dependiendo de la marca de harina y de la humedad que contiene puede que os haga falta o no un poco más para conseguir una masa no muy tiesa, sino al contrario, que sea blandita y elástica.
Ingredientes

Para la masa madre: 

  • 100 ml. de agua calentita (35ºC) 
  • 250 gr. de harina 
  • 4 gr. de levadura fresca de panadería 

Para la masa: 

  • 250 ml. de agua calentita (35ºC) 
  • 350 gr. de harina integral de espelta 
  • una cucharadita de miel 
  • 10 gr. de levadura fresca de panadería 
  • 2 gr. de sal 
  • 20 gr. de semillas de girasol 
  • 5 gr. de sésamo 
  • 5 gr. de linaza 
  • 5 gr. de semillas de chía 
  • 10 gr. de copos de avena 
  • aceite para untar el molde
Elaboración
Con un día antes se prepara la masa madre de la siguiente manera: en 100 ml de agua calentita, aproximadamente 35ºC se desmenuza la levadura y se mezcla hasta que esté disuelta. Luego se añade en el bol donde está la harina tamizada.

Se mezcla con un tenedor hasta que se incorpora toda la harina y nos resulta una masa blanda. Se tapa el bol y se deja a fermentar durante una hora. Pasado el tiempo vais a observar que la masa ha triplicado su volumen. Se vuelve a remover y se traspasa en un recipiente más grande.

Se tapa y se lleva al frigorífico para 20 horas por lo menos. El día siguiente, aconsejable por la mañana se saca la masa y se puede observar que a elevado bastante y tiene burbujitas por encima. Es el momento de preparar los demás ingredientes y empezar a formar la masa para nuestro pan.

En 250 ml de agua calentita se añade una cucharadita de miel y se mezcla hasta que se disuelve. Luego se desmenuza los 10 g de levadura fresca, se mezcla hasta que se disuelve. Esta mezcla se añade en el recipiente donde está la masa madre.

Se mezcla bien hasta que se obtiene una mezcla homogénea. En un cuenco grande se tamiza los 350 g de harina, añadir también el salvado que os ha quedado en el tamiz, en el caso que está limpio. Se añaden las semillas de girasol, la mitad de las semillas de chía, de sésamo y de linaza.

También se añade la mitad de los copos de avena. Se mezclan bien con la harina. Se forma un volcán en la harina y se añade la mezcla de agua con levadura. Se va incorporando la harina con la ayuda de un tenedor o cuchara hasta que se forma la masa.

Se saca del cuenco en la mesa de trabajo y se sigue amasando con la mano durante 10 minutos aproximadamente. Al principio se va a pegar la masa de las manos, pero no os asustéis, poco a poco durante el amasado dejara de pegarse.

En el caso que vais a usar una maquina de hacer pan o una amasadora no os paséis con el amasado porque la harina de espelta tiene el gluten un poco débil y se puede destrozar. Una vez amasada y que ya no se pega ni de la mesa se pone en el cuenco, se tapa con film de pastico y una toalla limpia y se deja a leudar hasta que doble su volumen.

Dependiendo de la temperatura ambiente puede tardar una hora- una hora y media. Cuando ha doblado su volumen se vuelve a amasar ligeramente dentro del cuenco para sacarle el aire y dejarla que suba otra vez. De esta vez tardará menos en doblar su tamaño ya que las levaduras trabajan cada vez más rápidas.

Mientras, se prepara el molde, se unta con aceite de oliva virgen extra o el que más os guste, luego se espolvorea con harina. Se aparta. Una vez que está la masa elevada se saca en la mesa de trabajo donde se ha espolvoreado un poco de harina.

Se trabaja un poco y se le da la forma del molde donde se va a poner. Yo le hice redondo por tener el molde igual. Una vez colocado en el molde se tapa y se deja a elevar otra vez. En 20-25 minutos estará ya elevado. Es hora de encender el horno a 240ºC con calor solo abajo, o si es de gas a fuego alto.

Cuando ya está el pan bien elevado se pulveriza con agua y luego se le espolvorea por encima la mezcla de semillas (linaza, chía, sésamo, copos de avena) en proporciones iguales). Se introduce al horno ya precalentado y también se coloca en el horno en la parte de abajo una bandeja apta para el horno con 300 ml de agua muy caliente.

Esto para que el pan esté hidratado y que nos resulte un pan con una miga esponjosa. Se deja media hora a esta temperatura, luego se baja a 220ºC con calor arriba y abajo y se saca la bandeja de agua. Se deja otra media hora más o menos o hasta que se ve dorado por encima.

Se saca y se deja unos 10 minutos dentro del molde. Luego se saca en una rejilla donde se va enfría por completo. Cuando lo vais a cortar vais a observar que el pan está esponjoso, huele muy bien y está muy sabroso. Es ideal para las tostadas del desayuno y no solo.

Es ideal para todas aquellas personas que llevan una vida saludable, para las que quiere perder peso y para las personas con diabetes. Prepararlo que os va a encantar.