Pan de molde casero con harina común

Una textura tierna y un sabor a pan de toda la vida hace que esta receta sea ideal para hacerla en casa, sin dificultad y con un resultado estupendo. Con rebanadas de este pan podemos hacer unas tostadas tiernas y crujientes para la merienda o el desayuno, unos sándwich riquísimos fríos o calientes... En fin, no hay excusa para no preparar este rico pan.
Ingredientes

  • 500 gr. harina de trigo común (tendremos un poco más para amasar) 
  • 300 ml. agua 
  • 20 gr. levadura fresca o 7 gr. levadura seca de panadería 
  • 7 gr. (1/2 cucharada) sal 
  • 15 gr. (1 cucharada) azúcar 
  • 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra (puede ser de girasol o de semillas) 
  • molde de 30 cm x 11 cm x 7 cm alto

Elaboración
Calentamos el agua en un cazo o en el microondas hasta que esté templada a unos 30º a 35º grados si tenéis termómetro de cocina. Vertemos 100 ml. de agua aproximadamente en un recipiente y le añadimos la levadura, el azúcar y una cucharada de harina. Mezclamos bien y dejamos fermentar durante 10 minutos.

En un recipiente amplio ponemos los 500 gr. de harina y reservamos unas cucharadas extra en un recipiente aparte. Formamos una especie de volcán en el centro y vertemos el resto del agua que debe de estar templada, añadimos el aceite, la sal y la mezcla anterior que ya debe de estar fermentada y con una espátula lo integramos todo.

Ponemos un poquito de harina sobre la mesa de trabajo y volcamos la masa sobre la mesa, amasamos durante 10 minutos con las manos. Si es necesario pondremos un poco más de harina sobre la mesa para que no se nos pegue la masa. Debe de quedar una masa lisa, elástica y blandita.

Formamos una bola y la dejamos dentro de un recipiente con un poco de harina en el fondo y por encima de la masa. Tapamos con un paño y dejamos fermentar durante una hora y media o hasta que haya triplicado su volumen.

Cuando la masa ha fermentado ponemos un poquito de harina sobre la mesa y sacamos la masa del recipiente. La amasamos durante un minuto para sacar el aire, formamos una bola y la dejamos descansar durante 10 minutos tapada.

Seguidamente estiramos la masa con las manos para formar un rectángulo del mismo ancho que el molde que vayamos a usar. Lo enrollamos de delante hacia atrás presionando bien cada vuelta sobre la masa, cerramos bien la unión de la misma y la colocamos dentro del molde.

Rociamos con un poquito de harina la masa por encima y cubrimos con un paño. Dejamos fermentar hasta que triplique su volumen (durante una hora, hora y media, según la temperatura de vuestra cocina).

Cuando la masa ha fermentado y triplicado su volumen la llevamos al horno y horneamos con el horno precalentado a 220ºC (430ºF) con calor arriba y abajo. Horneamos a 220ºC durante 10 minutos. Después bajamos a 190ºC (380ºF) y seguimos horneando de 25 a 30 minutos más.

Retiramos el pan del horno y con una brocha de silicona mojamos todo el pan por encima para que la corteza quede blandita. Cubrimos con un par de hojas de servilleta de papel, que también podemos mojar con un poco con agua, y así dejaremos el pan durante 10 minutos.

Pasados los 10 minutos, sacamos el pan del molde y lo dejamos enfriar sobre una rejilla. Una vez frió, ya estará listo para disfrutar.

¡Probarlo, os va a encantar!