Bizcocho del abuelo

Bizcocho del abuelo
Se trata de un bizcocho sencillo pero que queda muy esponjoso y con una textura que siempre me recuerda a los bizcochos que mi abuelo hacía en su casa para desayunar. Cada vez que lo como es como viajar en el tiempo a aquellos desayunos con sabor y olor a época y a pueblo.
Ingredientes
  • 200 gr. de chocolate negro
  • 110 gr. de mantequilla
  • ralladura de un limón o naranja
  • 250 gr. de harina
  • 250 gr. de azúcar
  • 5 huevos
  • 1/2 sobre de levadura
  • 75 ml. de mezcla de agua y aceite
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharada de vainilla líquida
Elaboración
Derretimos en el microondas el chocolate con la mantequilla a temperatura media y lo mezclamos bien una vez derretido. Reservamos. Separamos las claras de las yemas en dos boles. Añadimos la pizca de sal a las claras y montamos a punto de nieve. Cuando empiecen a estar blancas se añade la mitad del azúcar y terminamos de montar.

Cogemos las yemas que tenemos en otro bol, les añadimos el resto del azúcar e incorporamos también la vainilla, la mezcla de agua y aceite y la ralladura del limón o naranja. Lo mezclamos todo muy bien. A esta última mezcla le añadimos la harina y la levadura tamizando éstas con un colador. Volvemos a mezclar bien con unas varillas o con una lengua.

Incorporaremos ahora a la mezcla anterior las claras montadas. Éste es un paso fundamental si queremos que nos quede perfecto. La incorporación la haremos sin prisas, de poco en poco y con movimientos envolventes para que no se bajen las claras.

Pincelamos el molde (yo utilizo uno redondo con agujero que lo considero mejor para una cocción más uniforme) con mantequilla y un poco de harina. Preparamos el horno precalentando arriba y abajo sin aire a 160°.

Vaciamos la mitad de la mezcla en el molde, luego incorporamos el chocolate derretido extendiendo por encima y agregamos la otra mitad de la mezcla tapando el chocolate. Damos unos pequeños golpes con el molde contra la encimera para que suba el aire que pudiera quedar y al horno.

Colocamos el molde hacia la segunda altura por abajo y lo dejamos unos 45 minutos sin abrir para nada. Pasado este tiempo, pincharemos con una aguja para ver si lo tenemos bien cocido. Si la aguja sale limpia, ¡lo tenemos! Si se le agarra algo de la masa, lo dejaremos unos minutos más para que termine de hacerse. Sacamos del horno, dejamos enfriar un poco (no del todo) y desmoldamos.

Por último, lo decoraremos como más nos guste y un poco en función de la ocasión. Hay muchas alternativas: espolvorear azúcar glass, baño de chocolate, fideos de colores, etc...o incluso, nada. Por mi parte la mayoría de las veces se queda tal cual sale del horno, lo cual me asegura disfrutar de lo que os decía en la descripción de la receta: ese viaje en el tiempo hacia el olor y sabor de antaño.